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Castillos medievales
Los eslabones defensivos navarros |
2 mayo 2012 |
La Ruta de los castillos surgió para dar a conocer la línea de fortalezas, recintos amurallados y castillos que protegían las fronteras de Navarra frente a las agresiones de los monarcas católicos vecinos, de la poderosa Francia y de las razzias musulmanas. Los sucesivos reyes medievales se consagraron a su construcción a lo largo y ancho de la geografía, de norte a sur y de este a este desplegaron una defensa a base de fosos, matacanes y puentes levadizos. Si bien antaño contaba con más de un centenar de bastiones defensivos, actualmente la ruta se compone de la visita de 19 puntos estratégicos, divididos en la zona pirenaica, la cuenca de Pamplona, la zona media y la Ribera.
El teatro Gaztambide de Tudela organiza el próximo 2 de mayo la VIII Gala de Turismo del Reyno de Navarra, llamada “el legado de nuestra historia”, centrada este año precisamente en la Ruta de los Castillos. Un actor recorrerá el pasado medieval navarro y hablará de sus atractivos turísticos, todo ello aderezado con dosis de humor.
La jornada tiene como fin reconocer y difundir el sector turístico navarro y destacar su importancia económica. Por ello, los galardonados en esta octava edición han sido: el Ayuntamiento de Ultzama, el Hotel Rural Suite de Cascante, al Restaurante Europa de Pamplona y a la empresa Guiarte Servicios Turísticos.
El Gobierno de Navarra quiere mostrar con ello un reconocimiento al esfuerzo de los agentes turísticos públicos y privados de la zona, donde se concentran recursos de gran interés como las Bardenas Reales, el parque Sendaviva o el Bocal o Vía Verde del Tarazonica.
Destaca a su vez el Plan de Desarrollo de Productos Turísticos que pretende dar un impulso al potencial gastronómico navarro y la restauración , la apertura de muchas iglesias y monumentos y el refuerzo y ampliación de las rutas del Camino de Santiago.
La Ruta de los Castillos de Navarra la componen 19 enclaves estrategicos de indudable valor historico. Se distribuyen en la zona pirenaica, la cuenca de Pamplona, la zona media y la Ribera.
En los límites de los Pirineos destaca el castillo de Amaiur, que fue el último foco de resistencia frente a las huestes de Castilla en el que 150 hombres de armas navarros resistieron el embate de 30.000 infantes castellanos. Actualmente se encuentra en ruinas y un monumento conmemorativo de la resistencia se alzaen su ubicación original. En la cuenca de Pamplona se alza el conjunto amurallado de la ciudad, uno de los mejor conservados de Europa y es el mejor ejemplo de la arquitectura defensiva del Renacimiento español (s. XVI). La zona media engloba hasta nueve paradas, entre ellas se encuentra el Palacio de los reyes navarros de Olite, un alcázar gótico de habitaciones doradas, frondosos jardines, leonera y un complejo sistema de riego. En la Ribera es interesante la historia del castillo de Marcilla, castillo gótico con matacanes, torres y puente de acceso. Cuenta la tradición de que el recinto era custodio de la Tizona, la espada del Cid.
Tudela, la capital de la Ribera
Que se haya elegido a Tudela como sede no es casualidad. El evento coincide con la XVIII Semana de la Exaltación de la Verdura que tendrá lugar en la capitalde la Ribera del 27 de abril al 6 de mayo. Además, Tudela es una de las paradas importantes en la Ruta de los Castillos y Fortalezas, y sede de dos celebraciones declaradas Fiestas de Interés Turístico de la Comunidad Foral, como el Volatín y el Ángel de Tudela.
La historia tudelina es vieja y rica en historia. En las laderas del Cerro de Santa Barbara se puede trazar un recorrido ininterrumpido desde los pobladores celtiberos hasta los actuales habitantes. El nombre de la ciudad deriva de la deidad romana “tutela”, pues así llamaron los colonos y conquistadores romanos a la villa cuando se asentaron. Durante la Reconquista, las tres culturas monoteístas, católicos, musulmanes y judíos vivieron con relativa calma.
Sancho el fuerte, uno de los vencedores del tridente católico de las Navas de Tolosa en 1212 fue el rey más estrechamente ligado a Tudela. Creció y murió en esta ciudad y a el se debe la restauración de la alcazaba. Fernando el Católico conquistó la urbe en 1512, consiguiendo una paz honrosa y conservando sus fueros y tradiciones. El profundo arraigo de la gente y su amor por su tierra impresiono tanto a Fernando que le concedió el titulo de “Muy Noble y Muy Leal”.
La derrota española a manos de las tropas de Napoleón el 23 de noviembre de 1808 hizo figurar en el Arco del Triunfo de París la inscripción de “Tudela”. La vorágine de la Guerra de Independencia y de las guerras carlistas estancó la ciudad en los 7000 habitantes. Hoy en dia cuenta con 35.000 personas y sigue con un crecimiento imparable, asentada sobre una larga y rica historia y apostando por el progreso.
Carlos de Lorenzo















