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25 mayo 2012 |
Ciencia y conciencia. La Arquitectura de la Gran Pirámide.
A la atención del Dr. José Miguel Parra Ortiz.
Me dirijo a Ud. como lector suyo. Tengo algunos de sus libros en mi biblioteca. Uno de ellos me lo dedicó el día de Sant Jordi de 2010. No le puedo transcribir su dedicatoria porque la letra es ilegible, pero hace referencia a la Gran Pirámide. El encuentro fue en el puesto de venta que el Museo Egipcio había instalado en la Rambla de Cataluña de Barcelona, donde alguno de sus responsables nos presentó. En una hoja a parte he encontrado manuscrito por Ud. su e-mail.
Tal vez por ello me ha parecido extraño el tono del escrito que me ha dedicado y ha distribuido por internet -el artículo titulado ‘Egiptólogos de pacotilla. Arquitectos iluminados’-. Convendrá conmigo que no parecen las credenciales más adecuadas para un debate científico, hecho corroborado por un inicio de dudoso gusto, ‘Tira más una pirámide que dos carretas’.
A partir de ahí, Ud. se permite disparar contra todo lo que se mueve: contra los periodistas que informan (a los que les sugiere reintroducir la censura ‘cultural’ porque deberían consultar a ‘especialistas para que valoren la noticia antes de decidir contar nada sobre ella’), a los arquitectos que investigan, a la universidades que animan la investigación a través de los doctorados (como el suyo, por cierto), al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) por cederme (sin ningún compromiso más por su parte) el Salón de Actos de la Delegación de Cataluña para presentar un ciclo de conferencias, etc.Nada escapa a su juicio inquisidor. —Y me pregunto, ¿cómo debe de haber conseguido, el Dr. Parra, la certeza de hallarse en posesión de la verdad absoluta sobre la Gran Pirámide?
Porque Ud., como mucho, habrá leído las dos hojas del resumen que sobre mi tesis doctoral he escrito para la conferencia de prensa del 21 de mayo. Y armado con esa información, se permite juzgar con un lenguaje más propio de un adolescente exaltado, usando descalificaciones que le descalifican. —Por ello me vuelvo a preguntar, ¿no sentirá, el Dr. Parra, ningún rubor al hablar de, ‘tonterías’, ‘sinsentidos’, ‘estupideces históricas’, ‘piramidiotología’ y otras lindezas?
Entiendo que del neologismo ‘piramidiotología’ se puede derivar otro, la palabra ‘piramidiota’ que se forma por contracción de las palabras ‘pirámide’ e ‘idiota’. Respecto a esta última, me remito a la segunda acepción del Diccionario de la Lengua Española de la RAE: ‘Engreído sin fundamento para ello’. Este Diccionario a su vez define ‘engreído’ de esta forma: ‘Dicho de una persona: Demasiado convencida de su valer.’ —Por lo que me pregunto otra vez, ¿cómo debe de adjetivar, el Dr. Parra, a aquel que juzga e, incluso, insulta creyéndose en posesión de la verdad, sin tener conocimiento sobre lo que juzga y sobre a quién insulta?
Dicho esto, como la descalificación y el insulto no forman parte del ámbito natural del debate científico, una vez ejercitado mi derecho de réplica a través de estas líneas, le anuncio a Ud. que no voy a entrar en el barrizal que me ofrece. No es ese mi doctorado. En cuanto al suyo, no creo que le haga ningún honor enfangándose por esos despeñaderos, porque como es sabido, no por mucho gritar se tiene más razón, sino más desesperación. Piense que al descalificar mi doctorado (para Ud. absolutamente desconocido), descalifica el suyo, al desprestigiar el sistema universitario español. Y es por ello que me he decidido a responderle: El sistema universitario y el CSIC son instituciones donde miles de investigadores llevan años haciendo importantes aportaciones a la ciencia española y mundial. Y la lástima es que no hay suficiente dinero para evitar que buena parte del talento de este país haya de emigrar en busca de su futuro. —Entonces me pregunto de nuevo, ¿quién debe de creerse que es, el Dr. Parra, y desde qué púlpito debe pensar que habla, como para menospreciar a las instituciones fundamentales de la investigación en España?
Personalmente le diré que mi posición ética se basa en el respeto y la prudencia. Siempre evito pronunciarme sobre algo que no he estudiado, una actitud que resulta de la extrapolación del método científico a la propia vida, y que impide hacer el ridículo.Desde esa posición no le voy a pedir a Ud. que me ofrezca ni la más mínima disculpa, porque difícilmente este tipo de panfletos me pueden llegar a ofender.
No obstante, le solicito que reflexione: La comprensión de la Gran Pirámide va mucho más allá de nuestros esfuerzos individuales. Cada uno de nosotros solo podemos aportar nuestro humilde grano de arena a unos estudios egiptológicos que se iniciaron hace más de 200 años con la expedición de Napoleón. Y todos somos deudores de los investigadores de todas las disciplinas, de los escritores y de los aventureros que han trabajado sobre el Antiguo Egipto, y entre los que también se halla Ud. En España tampoco somos tantos los que hemos dedicado muchas horas de nuestra vida a los estudios de egiptología, como para andar lanzándonos adjetivos descalificativos a la cabeza, como niños que se apedrean, porque no saben hablar, porque no saben escuchar.

Al monumento se le supone hipotéticamente recubierto con una pintura de óxido de hierro ya que se hallaron restos de este material sobre los bloques de recubrimiento, con lo que podría haber tenido un color similar al del Sol en el horizonte. M. P.
Estamos lejos aún de las aportaciones de Francia, Alemania, Italia o el Reino Unido al respecto, como para perder el tiempo en riñas callejeras. Creo sinceramente que sería mejor intentar trabajar en equipo para sumar nuestros esfuerzos. Pero para ello hacen falta posturas abiertas a lo nuevo que integren lo viejo. Al respecto, observo que al referirse a Petrie, el principal egiptólogo inglés, Ud. afirma: ‘Lo malo es que han pasado más de cien años desde que se publicaran sus conclusiones y todavía hay gente que no se ha dado cuenta.’ —Y me pregunto nuevamente, ¿habrá observado, el Dr. Parra, los cambios tecnológicos con los que la ciencia ha revolucionado nuestras vidas en el último siglo?
Para su información le diré que después de 10 años de investigación sobre la obra de Arquitectura más excepcional que nos ha legado la Antigüedad, he podido establecer por vez primera sus medidas originales y su cronología exacta. Este hecho, confirmado matemáticamente por el propio monumento, ha sido posible a través de las ciencias que los arquitectos usamos como instrumentos de proyecto: la Geometría y las Matemáticas, que nos ayudan a acercarnos a la Astronomía y a la Geodesia. Su conocimiento nos permite usar los instrumentos avanzados que nos ofrece la tecnología del siglo XXI: el dibujo por ordenador, las hojas de cálculo, los programas de Astronomía (que permiten reconstruir los cielos del pasado), la información geográfica y geodésica que aportan los satélites del sistema de posicionamiento global (GPS), etc. No obstante, incluso usando estas herramientas, los resultados obtenidos han generado nuevos interrogantes que probablemente otros investigadores provistos de instrumentos más avanzados que los nuestros resolverán en el futuro. Por tanto, sigue vigente el concepto que subyace en la máxima socrática: Cuánto más sé, menos sé. Es decir, al investigar y descubrir, siempre se abren nuevos interrogantes, un hecho aún más evidente en Egipto dónde se estima que solamente se ha excavado el 30% del suelo susceptible de contener información arqueológica, y dónde un futuro hallazgo de otro papiro científico puede cambiar radicalmente la idea que se tiene sobre los conocimientos de su civilización.
Personalmente sé hasta qué punto he trabajado con un rigor extremo y con una precisión de relojero (cercana a 1 / 20ª de milímetro) en la reconstrucción informática de la Gran Pirámide. Sé hasta qué extremo he trabajado a conciencia desde los instrumentos y métodos de la ciencia. Por ello me siento con la conciencia absolutamente tranquila al someter a la comunidad científica mis investigaciones. Y no lo dude, el tiempo siempre pone a cada cual en su lugar.
Si dicho esto entramos en el debate científico más específico, afirmo que no es que yo considere un matemático a John Taylor, es que ¡era matemático! Y aunque erró al interpretar globalmente la Gran Pirámide, realizó dos valiosas aportaciones: la presencia del número Π, y observar la coincidencia proporcional entre medidas de la Gran Pirámide y dimensiones de la Tierra, un hecho que un científico tan eminente como Edme François Jomard (uno de los principales sabios de la expedición de Napoleón) ya había intuido. ¡Pues ambos tenían razón!… Porque después de reconstruir informáticamente la Gran Pirámide, he demostrado que hay diversas relaciones de proporcionalidad entre las medidas del monumento y las de nuestro planeta. En cuanto al número Π, Taylor estaba en lo cierto, ya que como Ud. mismo reconoce, una buena aproximación a Π se halla en el seqed a través de la fracción 22/7.
En este contexto, no me parece justo que Ud. hable de él diciendo que sus aportaciones son ‘patrañas inventadas por un iluminado’, porque la mordaza de la muerte le impide responderle, y porque tal como demuestro, el número Π se recoge con una precisión de seis decimales en la propia superficie de la Gran Pirámide, que era 314.159,2 cr2. Por tanto, discrepo de nuevo de su texto cuando al hablar del número Π Ud. afirma que ‘para que esté presente en un edificio tienen que aparecer todos sus decimales, no vale con los tres primeros’. En mi tesis doctoral (pág. 31) escribí que ‘modernas computadoras han llegado a calcular hasta quince millones de decimales para Π’. Como comprenderá, mis aspiraciones al respecto son más modestas. Me conformo con que el número Π aparezca con 6 decimales en la Gran Pirámide, como 3,141592, porque ya se avanza en 3 milenios a la definición de Π a través de la fracción 355/113.
En cuanto al número Φ o Divina Proporción, se calcula como (1 + √5) / 2, por lo que es igual a 1,618 033 988 749 89…, y se le identifica habitualmente por los 4 primeros decimales, 1,6180. Por tanto, la cifra de 1,61 que Ud. incluye en su escrito es errónea, ya que reducido a dos decimales sería 1,62. Finalmente encuentro otra doble incorrección en otra de sus afirmaciones: ‘El principal hallazgo del Dr. arquitecto es haber descubierto que en la cima de la pirámide de Khufu no había un piramidón (…) sino una esfera dorada de casi 3 m de diámetro.’ Como Ud. puede deducir fácilmente de mi resumen, ni ese es mi principal descubrimiento, ni la esfera medía casi 3 m de diámetro, sino 1,423 m.
Y recuerde que Carl Sagan escribió: ‘Creemos que hay un lenguaje común que deben tener todas las civilizaciones técnicas. Este lenguaje común es el de la ciencia y las matemáticas. Las leyes de la naturaleza son las mismas en todas partes.’ Y después de 10 años de investigaciones le aseguro que esta afirmación es aplicable a la Gran Pirámide. Pero si Ud. tiene problemas para entender mis trabajos, ya que afirma que ‘Pérez-Sánchez utiliza una prosa abstrusa repleta de cálculos para demostrar sus teorías’, estoy dispuesto a explicárselos. Los cálculos que Ud. recoge en su texto (y que se hallan como notas al pie de mi resumen para la prensa) son trigonometría esférica que no excede las enseñanzas preuniversitarias. Cuándo los comprenda, verá que por extraordinario que pueda parecer (y he de confesarle que yo aún no salgo de mi asombro), la Gran Pirámide usaba un sistema de coordenadas geográficas referido al ecuador y a un meridiano 0 que pasa por el Monte Everest. Las múltiples coincidencias matemáticas encadenadas (mediante tres ternas pitagóricas, diez números cuadrados y un número cúbico) que interrelacionan su longitud y su latitud geográficas, es matemáticamente imposible que sean casuales, y son la confirmación de esta evidencia. Le ofrezco, pues, dialogar científicamente sobre todo ello en privado o en público, en Madrid o en Barcelona.
Finalmente, coincido con Ud. cuando termina su escrito afirmando que es ‘mejor no hablar’, ya que es la posición más prudente ante lo que se desconoce. Pitágoras ya lo afirmaba: ‘El silencio es la primera piedra del templo de la filosofía’. Y como Ud. explica, Sir Williams Flinders Petrie fue tan sabio como para rectificar sus supuestos iniciales.
Con mi deseo de que Ud. también lo sea, reciba un cordial saludo.
Miquel PÉREZ-SÁNCHEZ













Soy una lectora asidua de la revista Historia. Quiero felicitar a D. Miquel por dos motivos:
El primero por esta respuesta tan educada, después de recibir descalificaciones en unas formas más que censurables, cosa que me sorprendió viniendo de un señor con esa formación. La posible razón se pierde cuando las formas lucen por su ausencia.
En segundo lugar, por hacer público este estudio sabiendo de antemano que podría ser el centro de acusaciones de científicos y estudiosos, que en posesión absoluta de la verdad, niegan de antemano aquello que rompe sus esquemas. En la Historia tenemos cientos de casos así, Colón, Galileo, Servet…todos ellos “iluminados” hasta que dejaron de serlo. Si no hubieran estado por encima de la soberbia de los demás, sus descubrimientos se hubieran retrasado años. Yo soy filóloga, por lo tanto desconozco los argumentos matemáticos, sólo soy una aficionada, pero sé que aunque algo no lo veas, no quiere decir que no exista. Así que espero que estos estudios sean motivo de unión por el bien de la Humanidad.
Un saludo.
fantástico, este hombre es un señor, culto educado y demuestra con este escrito ser muy persona. Para mí acaba de ganar más credibilidad aun.
Dr. Parra 0. Dr Pérez-Sánchez 1
Saludos
Acabo de ver al Doctor Arquitecto en televisión y le pronostico un gran éxito por su aportación matemática y arquitectónica.
El doctor Parra llegará a ver a muchos científicos reconociendo los cálculos presentados por Perez-Sanchez.
Bravo a la serenidad, buena educación, y elaborada respuesta de Pérez-Sánchez. En su cara a cara con Parra no hay color en objetividad y ni en lógica del lenguaje. Si Parra quería desacreditar a Pérez-Sanchez con un artículo insultante y fuera de tono, lo que ha logrado es que éste le aplastara con una lógica intelectual sin aspavientos que el primero deseara para sí. Sin entrar en la teoría, lo que demuestra este artículo es que la capacidad intelectual y de raciocinio del Dr. Pérez-Sánchez está a años luz de la del Dr. Parra, que se quedó en los tiempos cuando la humanidad imponia teorías a garrotazo limpio.
O sea que, básicamente, no importa quién tenga razón, lo importante es mantener las formas. No importa que la teoría de los cálculos sea errónea y que las conclusiones históricas no se sostengan de ningún modo… El mejor modo de que avance la ciencia, sí, decididamente.
Es lamentable este diletantismo pseudo-cientifico. Hay que leer más… conocer la obra de los arqueólogos de verdad y dejarse de numerologías absurdas.
Pero seamos serios.
¿Hablamos de historia o de numerología?
¿la principal virtud del Sr. Pérez como investigador de las pirámides es su educación o su capacidad de análisis?
Como experto en el tema, el Sr. Parra tiene la obligación de desenmascarar fraudes seudocientíficos que lo único de hacen es desinformar a la opinión publica con teorías descabelladas: ¿¿¿¿¿El Everest?????, ¿¿¿¿¿esferas en la cúspide de la pirámide????? ¿¿¿¿¿¿¿el diluvio universal??????. Teorías, eso sí, que tienen la virtud de estar envueltas en unos titulares que sólo llaman la atención del periodismo desinformado que lamentablemente sufrimos hoy en día. Si para eso Parra debe utilizar un lenguaje, que aunque no sea politicamente correcto, no tiene nada de injusto, bienvenido sea.
Por otro lado, que el Sr. Pérez se atreva a utilizar el nombre de Carl Sagan, conocido luchador contra el fraude y la impostura científica no deja de ser un sarcasmo, aunque personalmente no deje de valorar su atrevimiento.
¿No se van a cansar nunca de descalificar todo lo que no les cuadra (ni entienden) sin aportar nunca jamás prueba alguna de lo que dicen y afirman, más allá del consabido, ridículo y patético «esto, eso y aquello está ya más que demostrado que es así o asá y lo sabe todo el mundo»?
No acabo de entender el comentario. Lo que precisamente critica el Dr. Parra es la absoluta ausencia de pruebas en las investigaciones del Dr. Pérez.
Si afirma que en la cumbre de la pirámide hay una esfera no puede obviar (en el mejor de los casos por ignorancia, en el peor por ocultación de pruebas) que en las representaciones gráficas de las pirámides de época egipcia las esferas brillan, pero por su ausencia.
Si afirma que las pirámides conmemoran el milenario del Diluvio Universal debe probarlo. No llegando de alguna retorcida manera al número mil y pensando que habría ocurrido hace ese número de años y encontrar (que no buscar) algo bonito con lo que hacer un titular.
Si afirma que el Everest tiene algo que ver con las pirámides, no hubiera estado mal que buscara alguna referencia a esa montaña en textos, pinturas, relieves, leyendas, papiros, etc, que demostrara que los egipcios conocían la imporancia de esa montaña.
El Dr. Pérez es arquitecto (seguro que criticaría a un historiador que construyera mal una casa) y probablemente ignora que para que una ciencia avance con aportaciones debe seguir un procedimiento que no difiere mucho de las ciencias experimentales. De así hacerlo, la comunidad académica, no se engañe, estaría encantada de aceptar sus conclusiones tal y como ha hecho siempre (a veces con retraso, sin duda). Si no, todavía estaríamos pensando que la Tierra es plana.
No si ya veo que no lo entiende ya…
Ni lo va a entender por mucho que lo ponga en mayúsculas.
Afirman sin ni siquiera habérselos leído (???) que los nuevos trabajos nunca prueban nada (aún siendo más que dudoso que los muy preparadísimos egiptólogos entiendan realmente nada profundo de matemáticas, geología, astronomía, ingeniería…) mientras por otro lado resulta que leyendo con lupa los trabajos oficiales, académicos o como quieran llamarlos (¿subvencionados? ¿apoltronados?) resulta que NO APORTAN PRUEBA NINGUNA de las vergonzosas afirmaciones que venden respecto de La Gran Pirámide (ni tampoco de La Esfinge).
¡Pero esas sí que las defienden a capa y espada!
Ciencia y coherencia.
Ya se ve.
Háganselo mirar, de verdad de la buena.
Pues sigo sin comprender más que nada por que, en vez de explicar nada, se enroca usted en el argumento de que no queremos o podemos entender. Para poder entender probablemente sería más útil que, en vez de recurrir a este mantra, rebatiera con argumentos las críticas del Dr Parra al trabajo del Dr. Pérez (¿ha visto http://www.laaventuradelahistoria.es/2012/06/06/contrarreplica-del-dr-parra-sobre-la-gran-piramide.html ?) si es que quiere usar su derecho a tener la última palabra sobre el particular.
No ayuda entender tampoco ciertas incoherencias. Yo no puedo criticar un trabajo no leído pero en cambio usted sí que puede defenderlo, a pesar de que (presumo) tampoco ha tenido acceso a él. Además, como bien sabe, esta premisa es falsa: se critica lo que se sabe de la tesis del Dr Pérez a través de resúmenes, notas de prensa, entrevistas con el autor y el texto por él publicado en este blog.
Al entrar en el juego del mundo académico, los historiadores se someten a una serie de normas que puede que no existan en otros ámbitos, como pueda ser en la revista “Más allá”. Una de ellas es el estar sometido a la crítica académica que, como ha podido comprobar, no está exenta de cierta virulencia.
No se ofendan por ello. Si el trabajo criticado es sólido, cimentado y apoyado en argumentos ciertos y comprobables (históricos o matemáticos, ambos combinados, o los que sean) el trabajo sobrevivirá, independientemente de lo que diga el Dr. Parra. Si no lo es, no será tenido en cuenta. No obstante, suponer sin pruebas que los egipcios conocían el Everest, que había una bola en la punta de la pirámide, que conocían la historia del diluvio universal y que este fue histórico, etc. etc. no ayuda a que la Tesis tenga reconocimiento, lo cual no quiere decir que existe una conspiración novelesca en su contra por parte de la ortodoxía.
Por otro lado, tengo cierto interés en conocer su teoría sobre la esfinge
“el juego del mundo académico”.
Ahí, ahí lo ha resumido bien… pero, claro, usted lo ve como positivo. Claro, claro… Se trata de esquemas mentales diferentes, no voy a cambiar el suyo por mil argumentos que le de, pero POR FAVOR no quiera hacerme creer a mi que lo que dice la (endogámica, corrupta, apoltronada, servil, subvencionada, controlada…) “academia” histórica-arquológica-egiptológica (casi todos de letras, por cierto) basada, casi exclusivamente, en lo que “decidieron” que fue el Antiguo Egipto los expoliadores lores ingleses del S.XIX mientras tomaban el té, és LA verdad simplemente porque usted se cree lo que ellos le han contado. Yo con las creencias de la gente no me meto, pero al menos que no quieran hacérmelas pasar por verdades objetivas.
Precisamente sobre la Gran Esfinge lo que dijo la “academia” geológica en Boston (1992) quedó muy claro: tiene muchos miles de años más de lo que se cree (menos la cabeza, claro, que fue reesculpida) porque presenta erosión indudablemente causada por siglos y siglos de lluvias torrenciales. Lluvias que ya no se daban el tiempos faraónicos. Pero claro “”¿Qué van a saber sobre las piedras del Antiguo Egipto los geólogos, si los que de verdad entienden de eso son los egiptólogos?”"
¿Ha visto lo que ha sucedido con la loba capitolina?
Con argumentos válidos se cambian percepciones académicas que parecen inamovibles.
Con tonterías, pues no.
Estimado Sr, veo que defendeis con uńas y dientes vuestra catedra, como si de un totem se tratara. Decis que a la gran piramide deberian estudiarlas los arqueologos e historiadores, totalmente de acuerdo.
Pero creo que aunque a muchos les cueste aceptarlo la gran piramide es primeramente un EDIFICIO, donde esta presente diseńo, calculo y ademas claro la orientación astronomica. Decis que que no hay pruebas de las teorias del Arquitecto en cuestion, pero hay dos millones de bloques testificando a favor del uso de tecnicas imposibles para la epoca. A su vez tampoco vosotros aportais las pruebas suficientes como para dejar zanjado el tema. “Creemos que pudieron usar este o aquel metodo” “Pensamos que usando cuatro rampas luego de unos cuantos siglos de entrenamiento podrian los egipcios haberlo hecho” “Es que justo hemos encontrado una panaderia al lado de la piramide, por ende concluimos que estos fueron sus constructores” Entonces son tantos los que “CREEMOS, nosotros PENSAMOS”, y puesto que como no hay ningun Caterpilar o taladradoras en las inmediaciones de Egipto, lo mas logico es pensar que tuvieron que usar sus manos, los cinceles y martiillos de piedra…
Por lo tanto dado que al parecer (y segun los historiadores e egiptologos) nada tienen que decir sobre el tema los matematicos, astronomos, arquitectos e ingenieros en construccion, y otras especialidades de la rama de construccion, me parece una temeridad que la gente comun deba conformarse con vuestras deducciones, que por otro lado no son mas que otro tanto de TEORIAS, tan sujetas a revision como las del DR Perez.
Digo yo, ¿No habran unos 50000 egipcios picapedreros, dispuestos a sacrificar 20 ańos de su vida para construir una réplica de la gran pirámide? Al fin y al cabo 20 pasan rapido.
Yo me atreveria a darles la superficie puesta a plano con los mas modernas tecnicas disponibles, como asi tambien su orientacion por satélite, eso si, luego que este lista la PRIMERA piedra de dos toneladas y media la colocais vosotros, puesto que en un edificio de casi 150 mts de altura y una superficie de 8 estadios de futbol no sera una tarea demasiada complicada.
Todo lo demas lo haran los obreros egipcios bajo la direccion de los mas destacados arquitectos e ingenieros en construccion.
Por supuesto los Egiptologos e Historiadores deberán abstenerse de participar en este proyecto al menos hasta que pasen unos tres mil ańos y los habitantes de esa hipotetica civilizacion quieran determinar como llegamos a contsruir semejante edificio con solo cinceles de cobre, martillos de piedra.
Saludos catedráticos!
Atte
Luis Dominguez
A este paso cualquiera podrá conseguir un Cum Laude por cualquier tema en nuestro país, hemos llegado a un “todo vale”, aunque este no tenga base científica. Estas cosas solo pasan cuando el tema a tratar es de historia o arqueología, el morbo mueve montañas. A ver si por fin recordamos que la arqueología y la egiptología es una ciencia, en la que no caben ni arquitectos, ni ingenieros, ni el zapatero del barrio, el médico de cabecera. ¿Porque nos empeñamos en que la historia es algo de lo que todos podemos hablar? ¿la ciencia es de todos? Dejemos que los verdaderos profesionales hablen, nos cuenten, nos enseñen. ¡Basta ya de intrusismo! ¿O es que acaso le damos credibilidad a un arquitecto que nos recete medicamentos por mucho que sepa de salud?
Jose Miguel Parra, para mi tienes un Cum Laude por aguantar a esta gente que se cree saber de todo a pesar de no haber estudiado 5 años de carrera, no haber excavado en su vida, no haber viajado a Egipto, no haber sudado bajo el sol con mascarilla para limpiar tierra, haberse hundido entre libros meses y meses para sacar adelante una investigación. Solo porque ven 4 documentales del canal Historia ya se creen en posesión de la verdad.
Me avergüenzo de esta España en la que tienen cabida todos los crédulos porque alguien les de cuatro datos mal dados y que ni se preocupan en comprobar, ¡ni en entender!. ¿Para cuando la egiptología en España será una ciencia de verdad? como lo es en otros países y nos dejaremos de piramidologías y chorradas diversas.
Seamos serios.en este mar de locura. Que si que igual José Miguel se ha pasado dos pueblos, peto es que usted se ha pasado de frenada toda la peínsula. Todo su trabajo se basa en una interpretación suya sin base arqueológica y mucho menos científica, cosa que por otro lado el señor Parra también utiluza para su explicación de las rampas, pero es que su historia de la esfera es como el hueso de un pavo de navidad que se queda clavado en la garganta… Es sencillamente increíble, de la línea del resto de teorías sobre la G.P. como que si era una planta hidráuluca o una central termonuclear… Lo siento amigo, has meado fuera del tiesto…
No tengo ni idea de si será una locura o no, desde luego sus cálculos parecen lógicos, de lo que si tengo mucha idea es de la manera de actuar y trabajar de los “doctos doctores” oficiales, cualquier cosa que ellos no tengan leído previamente en alguno de sus archivos, simplemente no es verdad. su falta de imaginación les lleva a creer ciegamente todo aquello que han leído sin preguntarse si es verdad o no, todo lo rematan con “la bibliografía dice…” y sobre la esfera o no la esfera, no se que decirle al docto doctor Parra, puede que no se fijase en la gran cantidad de esferas u ojos q han pasado por el suyo y que nadie le dijo que era importante mirar…
Puede que tenga razón Parra o Pérez, me da igual. pero como dijo Galileo por lo bajini “si, pero se mueve”.
Siempre llegamos al mismo destino, la confrontación. El problema, el mismo de siempre, el inmenso ego individual. No creo que Perez sea un intruso en terrenos de arqueólogos, sino un arquitecto, que como tal (y con todo derecho) puede estudiar y teorizar bajo su singular punto de vista. Basta!!! con que esto o aquello es derecho único y exclusivo de unos u otros. La arquitectura y la Matemática tiene tanto derecho a estar presente como la Arqueología y más cuando hay razones de peso para ello, estamos hablando de un edificio matemáticamente singular, por lo tanto no veo la intrusión. Lo lógico es buscar respuestas a la información matemática que da la pirámide y el trabajo da posibles respuestas que pueden parecer más o menos acertadas, descabelladas… o lo que se prefiera, pero yo es el único camino que conozco para avanzar, primero hay que teorizar. El tiempo da y quita la razón.
Hay que ser más humildes, tener menos prejuicios y ser más empáticos. Si los Historiadores y Arqueólogos fueron los primeros en llegar, pues enhorabuena. Pero dejen paso también a los demás y si además suman fuerzas pues hombre creo que sería lo suyo.
Descalificar un trabajo con insultos y sorna es la peor de las torpezas que puede cometer alguien con el título de Doctor.
Me gusta la valiosa información que usted proporciona en http://www.laaventuradelahistoria.es . Voy a marcar tu blog y comprobar de nuevo aquí con regularidad. Estoy bastante seguro de que voy a aprender un montón de cosas nuevas aquí! Lo mejor de las suertes para el próximo ! buena suerte!
Su placer de comprender http://www.laaventuradelahistoria.es . Los artículos anteriores es bastante extraordinario, y me gustó mucho leer tu blog y los puntos que usted ha expresado . Me gusta mucho en aparecer de nuevo sobre una base típica, enviar un montón más en el tema. Gracias por compartir … seguir escribiendo ! los mejores deseos
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Hola, muy interesante, gracias http://www.laaventuradelahistoria.es
Bonito mensaje fuerte. Nunca pensé que era tan fácil. ¡Buen trabajo!