Los ‘últimos soldados’ de la guerra de Vietnam vuelven a casa
5 junio 2012
El gobierno de Hanoi ha abierto tres zonas para que Estados Unidos busque a sus caídos durante la guerra de Vietnam. Además se han devuelto material, unas cartas y un diario, capturados durante el conflicto

“Esta guerra es cruel y sucia, pero estoy seguro que algunos entenderán su propósito incluso aunque muchos de nosotros no lo hagamos”. Así relataba su desesperación el sargento Flaggerty a la señora Wyatt, una carta que nunca llegó a enviarse, como tantas otras de los soldados que murieron en Vietnam, y que ahora, cuarenta años después, podrán leer sus familiares.

El gobierno vietnamita y Estados Unidos han llegado a un acuerdo para la apertura de tres zonas hasta ahora restringidas que contienen algunos de los 1.300 cuerpos de estadounidenses desaparecidos durante la guerra de Vietnam y que aún no ha sido recuperados, además del primer intercambio de cartas capturadas que se ha realizado como gesto simbólico. 

EEUU ha exhumado 866 cadáveres desde 1995, después de que  tras los primeros contactos que se establecieron durante el segundo mandato de Ronald Reagan, ambos países normalizaran las relaciones diplomáticas a mediados de los noventa. Sin embargo, aún están lejos de traer a todos los soldados de vuelta; los técnicos estadounidenses todavía no han logrado el permiso para excavar en otras ocho zonas en las que creen que podría haber más restos.

El ministro de Defensa vietnamita Phung Quang Thang ha tendido además una mano a su contraparte estadounidense, Leon Panetta, para culminar el  intercambio de material bélico capturado, en concreto, las cartas a su familia de un paracaidista americano, el sargento Flaggerty, mientras que Panetta ha ofrecido el diario personal de Vu Dihn Doan, un soldado del ejército norvietnamita.

Sargento Steve Flaggerty.

Enmarcada dentro de la Guerra Fría, la guerra de Vietnam (1964-1975) implicó a 2,6 millones de soldados estadounidenses en un conflicto lejano, poco comprendido y ampliamente criticado por la opinión publica. El mayor despliegue de EE.UU después de la Segunda Guerra Mundial, acabaría por convertirse en un profundo y duradero trauma nacional, una vez que se perdió definitivamente la guerra, después de cobrarse  la cifra de 58.219 estadounidenses entre fallecidos y desaparecidos y de 3 millones de vietnamitas muertos.

El Pentágono cree que los investigadores del JPAC (Joint Prisoners of War, Missing in Action Accounting Command), que busca prisioneros de guerra y desaparecidos en combate, se beneficiarán del acceso a las zonas antes vedadas. Ron Ward, especialista en este ámbito, afirma que con la apertura de estas tres aéreas ya solo quedan ocho sitios todavía restringidos por el gobierno de Hanoi. Será necesario un trabajo de cinco a siete años, pues el suelo húmedo de la región corroe los huesos rápidamente dejando solo los dientes para tratar de identificar a los caídos, según informó Fox noticias.

El Secretario de Defensa Panetta dice que todavía se pueden recuperar 600 de los 1300 caidos que se hallan en paradero desconocido. Se tiene en mente en concreto a dos pilotos abatidos en Quang Bing en 1967, a un soldado desaparecido en una misión de búsqueda y captura en la frontera entre Laos, Camboya y Vietnam; y a un marine que viajaba en un aeroplano derribado en Quang Tri.

Fotografía encontrada en el cuerpo de Vu Dihn Doan.

Por otra parte, el diario del norvietnamita Vu Dihn Doan, abatido por una ametralladora ligera, fue saqueado en 1969 por el marine Robert Frazure, que además encontró una foto y algo de dinero en su pecho. Frazure, con el peso de este hecho en su conciencia, se puso en contacto con la televisión y estos a su vez con el Departamento de Defensa para devolver los objetos personales a la familia de Dihn Doan.

Como contraprestación Quang Thang ha entregado unas cartas del sargento Steve Flaggerty que nunca llegaron a enviarse, pues murió durante las ofensivas de 1969, al igual que Dihn Doan. En sus cartas recuperadas se puede palpar la amargura de la guerra y el dolor del día  día.

Siento mucho por no escribir desde hace tiempo pero hemos estado trabados en combate con el NVA, le escribía a una chica llamada Betty. Hemos sufrido muchas bajas y muchos muertos. Estos días nos han puesto a prueba a mí y a mis muchachos. Hemos cargado más cadáveres y heridos de los que nunca podré olvidar.

Las cartas personales del paracaidista de la 101º División aerotransportada  Steve Flaggerty fueron capturadas por el coronel Nguyen Phu Dat que reveló en la red su posesión el agosto pasado. Flaggerty en una misiva a su madre le cuenta:

Nuestro pelotón empezó con 35 hombres pero terminamos con 19. Perdimos al jefe de la patrulla y a una escuadra entera…los soldados del NVA luchaban hasta la muerte, uno incluso se convirtió en una trampa explosiva y se inmoló cuando nos acercamos, llevándose por delante a dos de nuestros hombres con él.

Su cuerpo todavía no ha regresado a casa, aunque es probable que pueda ser uno de los cadáveres recuperados, mientras, su cartas al menos sí lo han hecho, devolviendo una parte de él.

Carlos de Lorenzo

Carlos.delorenzo@unidadeditorial.es

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