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260 años de la apertura solemne
La Real Academia de Nobles Artes de San Fernando abre sus puertas |
13 junio 2012 |
Muchos artistas españoles del siglo XVIII anhelaban una gran institución dedicada a las Bellas artes y vinculada a la corona, a imagen y semejanza de las que ya existían en Roma, Florencia, París y Flandes. La idea de la Real Academia de Nobles Artes se fue gestando lentamente y tras varios intentos encontró en la pasión artística de Felipe V la coartada perfecta para su materialización. La gestación de la empresa y sus líneas principales de actuación se deben principalmente a dos figuras del período: El responsable del taller de escultura del Palacio Real nuevo, Domenico Olivieri, y Sebastián de la Quadra, marqués de Villarias, primer Secretario de Estado y del Despacho.
Olivieri, junto con un consejo formado por otros seis artistas, dirigió la primera reunión del organismo en la Real Casa de la Panadería. De momento, y hasta que los estatutos oficiales cobrasen forma, su nombre oficial era Junta Preparatoria. Tan venerables maestros tardaron algo más de lo previsto en ponerse de acuerdo sobre la forma específica de esos estatutos. La redacción definitiva llegó bajo el reinado de Fernando VI y fue aprobada por Real Decreto de 5 de abril de 1751. Sobre esta base se fundó la Real Academia de las Tres Nobles Artes de San Fernando, según Real Decreto de 12 de abril de 1752. Dos meses mas tarde, el 13 de junio, se produjo su apertura solemne.
El prestigio y la dotación para la academia crecieron rápidamente. En 1800 el número de alumnos superaba el millar, por lo que hubo que buscar una nueva sede. A partir de 1773 todas las actividades se trasladaron al antiguo palacio de Goyeneche, en la madrileña calle de Alcalá. El edificio es obra del arquitecto José de Churriguera, y su fachada y portada fueron reformadas por Diego de Villanueva dos años después del traslado. El palacio ha sido el hogar de la institución hasta el día de hoy.
Por la Academia han pasado, bien como alumnos, bien como profesores, muchos de los grandes artistas españoles, como Goya o Picasso. Del primero se conserva en la institución una colección notable de sus lienzos, entre los que destacan El entierro de la sardina, Fernado VII a caballo, o un retrato del literato Leandro Fernández de Moratín. La colección permanente también incluye el impresionante cuadro de Arcimboldo La Primavera, dibujos de Velázquez, Sorolla, Romero de Torres, Cecilio Plá, Daniel Vázquez Díaz y cómo no, el mencionado Picasso.














