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NOVELA HISTÓRICA
La cultura celta y los monasterios |
29 junio 2012 |
La editorial Grijalbo ha publicado recientemente Las Horas Oscuras, de Juan Francisco Ferrándiz, una novela histórica ambientada en la Irlanda de fines del primer milenio. Su protagonista, Brian de Liébana, es un monje que llega al condado de Clare para vivir y reconstruir el Monasterio de San Columbano, abandonado después de la muerte del abab Patrick O’Brien.
A partir de este hecho, el autor, en su primera incursión en la novela escrita en castellano (anteriormente había publicado “Secretum Templi” en valenciano), va adentrándose, y dando a conocer al lector, la cultura celta y la permeabilidad que se produjo en esa época entre la incipiente, pero a la vez emergente, iglesia cristiana y la autóctona, y en declive, iglesia de Iona, con el trasfondo del mundo monacal cristiano como difusor de cultura a través de sus bibliotecas. También para relatar el mundo de los monasterios cristianos como difusores de cultura, a través de sus bibliotecas. En definitiva, Juan Francisco Ferrándiz nos atrapa a través de sus páginas con una historia épica, una trama bien enlazada y unos personajes muy consistentes.
¿Por qué alguien que ha nacido en el Mediterráneo como usted ha ambientado su novela en Irlanda y en el mundo celta?
Esta novela nace de dos hilos que se engarzan como un nudo celta. El primero, una pregunta ¿cómo sobrevivieron tantos textos clásicos durante aquel período? Y el segundo, las ensoñaciones provocadas por una canción celta, la que aparece en la dedicatoria del libro.
A partir de ahí, empiezo a buscar y me encuentro con el mundo celta e Irlanda, donde unos siglos antes habían hallado refugio muchos textos. Ahí es donde me quedo prendado de esa cultura, un tanto misteriosa, lejana, casi mágica, pero con un sistema de creencias y una filosofía mucho más compleja.
La canción fue un portal para entrar en un mundo y en esos sitios brumosos de Irlanda.
Situado en la Edad Media y con el trasfondo de la implantación de la incipiente religión cristiana. ¿Dónde y cómo se ha documentado para escribir este libro?
En Irlanda, en el momento en el que acude Brian para preservar lo que había ido recogiendo por Europa, existe un equilibrio entre religión cristiana (cuyos focos de irradiación eran los monasterios) y las creencias celtas, que iban hacia el ocaso. Tuve que hacer una intensa labor de documentación, incluso por correo, para conocer esa época, la iglesia de Iona (una iglesia con personalidad propia, muy imbuida de creencias celtas, ya que incluso la tonsura de los monjes era la misma que la de los druidas: la parte frontal de la cabeza rapada, a diferencia de la de Roma, que era la coronilla. Esta iglesia se sometió finalmente a Roma, pero durante este tiempo persistió esa fusión entre creencias religiosas y paganas…).
Utilicé muchos libros como fuente y uno de mis referentes fundamentales para encontrar los anclajes históricos de la trama fue De cómo los irlandeses salvaron la civilización, de Thomas Cahil.
Aunque es un libro de ficción, ¿cuánto de los hechos históricos que relata se atienen a lo que realmente sucedió en esa época y en ese lugar y qué ha ficcionado, además, de la trama y los personajes?
Como hechos históricos, nos situamos en momento en el que Irlanda estaba gobernado por reyezuelos que dominaban un grupo de clanes, de valles, y a su vez estaban sometidos a otros reyes que gobernaban cada una de las provincias de Irlanda. Nuestro rey Cormac (ficticio) estaba sometido a Brian Boru (que sí es histórico y que años después se corona rey de toda la isla). En ese momento, esa relativa calma que había hecho medrar tantos monasterios, muchos dedicados a la copia de masnuscritos y confección de nuevos códices, se estaba viendo sometida a la presión de los vikingos,con algunas colonias (como Dublín) y con frecuencia asaltaban monasterios.
La novela está salpicada de anclajes históricos: personajes y referencias como Casiodoro, la monja Egeria, Willborada…, entre otros. O, por ejemplo, Gerberto de Aurillac, que se convirtió en el Papa del Milenio, y que en el libro también juega un papel. De hecho, se conservan cartas en las que manifiesta su interés en conseguir libros como la Astrología de Manilio e incluso hace referencia a sus “amigos” que le ayudaban a recuperar todos esos libros. Y yo me pregunto, ¿quiénes eran esos “amigos”?
Al leer la novela, hay referencias que me recuerdan a La catedral del mar, El nombre de la rosa y Los pilares de la tierra. ¿Es usted un lector de novelas históricas? Y de alguna manera, ¿se ha sentido inspirado por estos libros?
No me calificaría un lector exclusivo de novelas históricas. Son muchos géneros los que me atraen y voy alternando… hasta incluyo ciencia ficción.
Esos tres libros son un referente, pero también Yo, Claudio, de Robert Graves. Aunque mi intención no ha sido la de emularlos, sino la de dar un giro y buscar otros ambientes. Eso me lo ha permitido ese mundo celta, esos paisajes evocadores, esos guiños de la Historia…
Es un poso que tienes ahí, de lecturas, como también me han inspirado escritores góticos. En definitiva, sí hay pequeñas influencias de un montón de géneros y estilos, pero intentando siempre dar un matiz diferente y mi propia personalidad.
¿Por qué cree que está tan de moda la novela histórica?
Yo creo que está de moda, no sé hasta cuánto durará, pero somos muchos los que buscamos viajar y concretamente en tiempo y distancia. Asomarnos a otros tiempos, otras gentes, otras culturas… dejarnos llevar por personajes que están liberados de los condicionamientos de la época actual. Yo creo que es muy estimulantes para la imaginación recurrir a otros tiempos. La novela histórica siempre vuelve.
Ángela Sanz












