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2 julio 2012 |
William Shakespeare, el dramaturgo más representativo de la literatura inglesa, ha dejado importantes parcelas por desvelar. El Dossier de La Aventura de la Historia de julio, centrado en el bardo de Stratford-upon-Avon, bucea en torno a una figura que ha dado lugar a la especulación desde hace cuatro siglos. Incluso la autoría de sus obras ha sido puesta en duda. La investigación sistemática ha llegado al extremo de alimentar la leyenda de que Shakespeare era un seudónimo bajo el que escribían Francis Bacon, Edward de Vere o Christopher Marlowe.
Por cuestionar, se pone en tela de juicio hasta su hipotetica fecha de nacimiento, el 26 de abril de 1564, ya que no existen datos que la corroboren. Esta es la fecha que aparece en el acta de bautismo, y que se ha obviado para hacerla coincidir con la fiesta nacional inglesa, el día de San Jorge, tres días antes.
Alejandra Franganillo y Carmen Sanz Ayán señalan cómo el hijo de un guantero de Stradford Upon Avon revolucionó el mundo escénico londinense y como le llegó la fama y sus actuaciones ante Isabel I en The Globe.
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La obra de Shakespeare no se entiende sin la llegada al poder de una nueva dinastía al trono inglés, los Tudor. La segunda parte de dossier, de mano de Anonio Terrasa Lozano, presenta las claves de la popularidad de Enrique VIII y de su hija, que salvaron la cultura popular del rigorismo puritano.
El soberano que decapitó a Ana Bolena fue considerado en su juventud un rey filósofo y nombrado Defensor de la Fe por el Papa por su Assertio Sptem Sacramentorum que escribió contra Lutero. Pronto su catolicismo pasó a segundo plano cuando intentó la nulidad de su matrimonio con Catalina de Aragón, sobrina de Carlos V. La dilación del Papa provocó el Cisma de Inglaterra y se inició el proceso de divorcio. El Rey de Inglaterra se convertía en cabeza de la Iglesia anglosajona. A Enrique VIII le sucedieron sus hijos Eduardo VI que instauró un protestantismo radical y luego Maria Tudor que se reconcilió con Roma.
En 1559 Isabel I, hermana de los monarcas anteriores e hija de Enrique VIII, reinstauró el anglicanismo y restituyó el Acta de Supremacía. Las posturas de anglicanismo, más cercanas al catolicismo que al calvinismo, permitieron el florecer del teatro en Inglaterra.
En el cuarto bloque, Fabien Montcher rastrea las fuentes históricas en las que bebió el bardo para escribir sus obras teatrales. El repertorio shakespiriano se nutrió del teatro moral, los argumentos de las Folk Stories y el gusto por las biografías teatralizadas. Algunos de los libros que consultó fueron Union of the two noble and illustrate families of York and Lancaster, que recogía parte de las crónicas de Anglica Historia de Polydore Vergil. Otros libros fueron el Mirror of Magistrates y gracias a la traducción de Thomas Norte de Vidas paralelas de nobles griegos y romanos, Shakespeare pudo acceder al pensamiento de Plutarco.
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