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El arte de la guerra invade los castillos del Buonconsiglio, en la ciudad del Concilio, y de Beseno, en sus inmediaciones, que reciben una magnífica exposición centrada en las armas renacentistas, para recordar ese mundo duro y fascinante, poblado de hombres de armas que, vestidos de metal, se enfrentaban en continuas batallas o exhibían su valor y habilidad en los torneos.
Un ambiente de duelo, corte y heroicidad recuperado en el castillo de Trento, bien transmitido ya en el famoso fresco del Mes de Febrero de su Torre Aquila, que inmortaliza el torneo medieval. Por su lado, en Castel Beseno, donde ha sido reorganizado el recorrido museístico, renuevan increíblemente su protagonismo la batalla, el asedio, las armas y las estrategias militares.
Una cita única y extraordinaria para admirar, además de la colección más completa del mundo de armas y armaduras de combate y de gala, forjadas a mano por maestros herreros renacentistas procedente del Arsenal de Graz, una variada serie de piezas de importantes armerías europeas.
Entre las armaduras más valiosas, se exhiben la realizada en 1571 para el archiduque Carlos II, con motivo del torneo organizado para festejar su boda; una armadura de gala de 1550, confeccionada por el famoso armero Michael Witz el joven, decorada con hojas de vid; y otra espléndida para jinete de 1505-1510, firmada por Konrad Seisenhofer y Daniel I Hopfer, escoltadas por espadas, pistolas, arcabuces y falconetes, además de una tienda de campaña militar del siglo XVII.
La exposición se completa con todo un ejército embellecido con una rica serie de pinturas que recogen escenas de duelos y batallas, estampas y retratos de personajes y caballeros, como el célebre retrato del emperador Carlos V, de Rubens, cedido por la Residenzgalerie de Salzburgo. Asimismo, la muestra recuerda el fastuoso torneo de 1549 en Trento dando la bienvenida al príncipe Felipe de Habsburgo por el príncipe-obispo, Cristoforo Madruzzo, con un inolvidable espectáculo pirotécnico.
Las referencias a nuestro país se refuerzan con los retratos grabados a buril de otros personajes como Gonzalo Fernández de Córdova, recordado como Conquistador de Nápoles; Don Sancho Dávila, Almirante de la Real Armada de Flandes; Don Álvaro de Bazán, Capitán General del Mar Océano; y el Gran Duque de Alba, conquistador de Portugal.
Además de un sinfín de objetos curiosos y revolucionarios como el usbergo, la coracina utilizada por los húsares en el siglo XVI, tejida con más de 25 mil anillos de metal que, al facilitar los movimientos, substituía las pesadas armaduras.
Para adentrarse mejor en ese atractivo universo, en sus auténticas sedes, el visitante dispone de herramientas multimedia, filmlets y reconstrucciones escenográficas de gran efecto.
Carmen DEL VANDO BLANCO











