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Arqueología / Guatemala
Descubierta una nueva pieza del calendario maya |
9 julio 2012 |
A tan solo pocos meses de lo que se ha tildado erróneamente como Apocalipsis maya, y que se trata en realidad de un final de ciclo, se ha encontrado en Guatemala un vestigio que podría alimentar los augurios de los que piensan que en diciembre tienen una cita con el fin del mundo. Una nueva pieza del calendario, que fecha el desenlace del decimotercer ciclo para el 21 de diciembre de 2012, ha sido descubierta en la ancestral ciudad de Xultun. Este documento del siglo IX es la segunda evidencia que nos asevera que el fin de ciclo lo marca el Solsticio de Invierno de este año.
Los mayas, lejos de ser un Imperio unificado, consituían más bien una colección de poderosas Ciudades Estado como Tikal y Calakmul, que ocasionalmente luchaban entre ellas. Su arte era realista y usaban unas matemáticas que han sido calificadas como más avanzadas que las europeas del mundo antiguo.
En las ruinas recubiertas de vegetación de Xultun, los arqueólogos recuperaron, a mediados de mayo, diez piedras con escritura jeroglífica, que incluyen el calendario, pero también textos de una gran importancia arqueológica, ya que hacen referencia a la vida política de Xultun durante 200 años. Algunos bloques muestran a líderes mayas aceptando tributos, bailando y prestos a jugar al juego maya de la pelota. En esta habitación los escribas dibujaron, figuras aparte, un intrincado calendario que eleva en más de 6.000 años la fecha en la que se cree que terminan los cálculos mayas. Este tipo de habitáculo podría haber existido en todos los sitios mayas del periodo Clásico Tardío, pero es la única evidencia hasta ahora.
El calendario maya consiste en varios bak’tuns que contienen cada uno 144.000 días. Se cree que el 21 de diciembre de 2012 marca el final del bak’tun número 13, una fecha que ha sido errónameante sugerida como el fin del mundo. Hasta este momento, la única inscripción revelando el final del calendario maya en 2012 se encontró en el monumentonúmero seis de la antigua ciudad mejicana de Tortuguero.
A diferencia de los aztecas, los mayas usaban las cuentas largas en los años, añadiendo un numeral al final de cada ciclo para mantener una constante cuenta de los años, más o menos como el calendario cristiano. (Pongamos que pasa algo en el ’87. Podría ser 1987 o 1687. Si no se hace uso de la cronología constante no puede saberse).
Por otra parte, los aztecas simplemente hacían tabula rasa al acabar un ciclo. No concebían una fecha tan específica en el futuro. Además, su cultura estaba más centrada en la venida de seres de ultramar, el final de los tiempos y en complacer los caprichos de dioses crueles. Los mayas no tenían tradiciones de finales cataclísmicos.
Pedro Tomé, doctor en antropología consultado por La Aventura de la Historia, asegura que la concepción del tiempo de los mayas actuales no ha cambiado en absoluto con el hallazgo. “Mantienen el calendario occidental y el calendario maya. El 21 de diciembre solo indica el final de un ciclo muy largo que tiene que ir seguido de incertidumbre. En Yucatán creen que cada fin de ciclo incluye ciertos ajustes y desordenes de tipo moral y social”.
Solo unos pocos milenaristas postulan que a partir de esa fecha los descendientes de los pueblos originarios retomarían el poder que se les ha negado. Alrededor del año 900 la civilización maya se derrumbó por una serie de grandes sequías y conflictos políticos, pero nos han dejado grandes misterios y restos de una avanzada cultura.
Carlos de Lorenzo













