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Imperio romano
Descubierta en Bulgaria la fortaleza bizantina de Akra |
16 julio 2012 |
Un soldado bizantino destinado en una ciudadela fronteriza, heredero de una cultura milenaria que se remonta a las siete colinas del Tiber; tal vez un campesino cilicio o dálmata, ve de repente como su mundo se viene abajo: una horda de jinetes de los confines de Asia inunda el horizonte, quemando todo a su paso; y tiene miedo. Esto es lo que debieron sentir las tropas imperiales cuando la gran invasión ávara incendió y saqueó la fortaleza de Akra a mediados del siglo VI.
Un bastión defensivo bizantino llamado Akra, cerca del pueblo de Chernomorets en la costa sur del Mar Negro, Bulgaria, ha sido desenterrado en condiciones de preservación excepcionales. Bozhidar Dimitrov, director del Museo Nacional de Historia, afirma que el asentamiento fue destruido por una expedición de rapiña ávara.
Los ávaros fueron un pueblo nómada procedente de Asia central que invadieron Europa en el siglo VI, y dominaron la llanura Pánonica hasta el siglo IX, en el que fueron derrotados por una coalición búlgara y carolingia. Inicialmente se dirigieron hacia el Imperio Romano de Oriente atraídos por su riqueza, pero un soborno a tiempo de Justiniano les hizo virar hacia el norte, aunque en el 583 intentaron tomar Constantinopla. La dura oposición de los francos les llevó a asentarse en la llanura Panónica en el 567, tras destruir el reino gépido.
A pie de campo, el arqueólogo Ivan Histrov continúa las excavaciones en el cabo Akin. En un primer momento pensó que la fortaleza se llamaba Krima. Pero son muchos los documentos que confirman la existencia en la zona de una fortaleza llamada Akra (que en griego significa cabo, pero también ciudadela). Parte de la muralla se encuentra preservada con gran altura. Desde la Primera Guerra Mundial había acuertelada una unidad militar en la zona que ha hecho imposible su estudio hasta ahora.
Según Histrov, el fuego propagado por los ávaros selló los hallazgos a la tierra de un modo similar a como lo hizo el Vesuvio con Pompeya. Los pesados techos se desplomaron preservando todo lo que había debajo. Se han encontrado ánforas, lámparas, preciosos vasos de cristal y fragmentos cerámicos, que van a ser restaurados. Los objetos se fabricaron en el norte de África y se llevaron a Akra en barcos. En la parte sur de la ciudadela se han descubierto un gran número de piezas. El problema es desanegar una parte de la muralla que se encuentra bajo el Mar Negro. Bozhidar explica que desde el siglo V d. C el Ponto Euxino ha ido creciendo de 1,4 a 4 milímetros anuales, sumergiendo 100 metros de la fortaleza en las aguas del cabo Akin.
Detrás de las murallas había un distrito residencial con grandes casas con mampostería de piedra. El equipo también ha descubierto cuatro monedas de bronce con la efigie de Justiniano el Grande, que revelan que la fortaleza se edificó durante el reinado del emperador Anastasio en el año 513 y luego fue reforzada por Justiniano, para ser probablemente destruida durante la gran invasión ávara del 583 que iba dirigida a Constantinopla.
Justiniano I el Grande (483-565) conocido como “el último emperador romano”, y el ultimo en utilizar el latín. Aparte de eso, el mundo jurídico le debe la recopilación de todo el Derecho antiguo en los cincuenta libros del Digesto. El dignatario imperial fue artífice de la perseguida recuperatio imperii, que solo él logró con éxito. Las campañas de su subordinado, el conde Belisario, le permitieron recuperar Cartago de los vándalos. Durante veinte años (540–554) se empeñó en destruir al reino ostrogodo, en el que el tejido socialy económico italiano se vino abajo; de los visigodos logró una franja costera de Valencia a Cádiz en el 553, y también tuvo que hacer frente a incursiones de botín en los Balcanes como la que sufrió la fortaleza de Akra.
Bozhidar Dimitrov asegura que el objetivo próximo es la búsqueda de los restos del Patriarca bizantino Nifon, que según datos locales está enterrado en un monasterio que las fuentes ubican dentro de la ciudadela. “Podría estar en su interior, pero todavía no nos hemos adentrado a gran profundidad en la fortaleza” ha concluido Dimitrov.
Carlos de Lorenzo















