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27 julio 2012 |
“Por necesidad batallo, y una vez puesto en la silla, ¡se va ensanchando Castilla, al paso de mi caballo!” En estos preciosos versos de Manuel Machado se ve que la legendaria historia de Rodrigo Diaz de Vivar sigue fascinando, por mucho tiempo que pase, a generaciones enteras de españoles. El Cantar del Mio Cid ha inspirado prosa y verso, ópera, a un Charlton Heston en su plenitud, y por supuesto da nombre a una ruta turística que La Aventura de la Historia recomienda: El Camino del Cid.
Este itinerario, que sigue las huellas del mercenario burgalés, utiliza como principal guía de viaje el Cantar del siglo XII. La ruta comienza en Burgos, desde donde el Cid partió al destierro, y finaliza con su muerte en Valencia. El camino recorre Burgos, Soria, Guadalajara, Zaragoza, Teruel, Castellón, Valencia y Alicante; que se pueden hacer por carretera o por sendero. Para los ciclistas que se atrevan, existen rutas alternativas y técnicas que discurren paralelas a los caminos.
El itinerario no se corresponde íntegramente con el periplo del poema. Se ha optado por no seguir los pasos del personaje histórico, ya que se sabe que estuvo en Zamora, en Barcelona y en otros lares que hubiesen complicado de sobremanera el trayecto. Aquí es donde el historiador se topa con grandes problemas; en figuras como el Cid, la realidad se ha fusionado de tal manera con la ficción que es muy difícil separar entrambas. Hay que tener claro que por un lado encontramos al noble castellano Rodrigo Díaz de Vivar, el conquistador de Valencia, y por otro tenemos al Cid Campeador, protagonista de la jura de Santa Gadea, padre de las hijas afrentadas en el robledal de Corpes y del que se dijo “¡Que buen vasallo si tuviera buen Señor!”.
El juglar anónimo que compuso el poema hizo uso de frecuentes referencias históricas para dar verosimilitud al relato, y aprovechó sus conocimientos geográficos (calzadas romanas, rutas comerciales y caminos tradicionales) para diseñar el itinerario, pasado ya un siglo de la muerte del Cid. El conocimiento actual de algunos de esos caminos, que permanecen a día de hoy, se los debemos al afán por hallarlos que pusieron Archer Huntington, fundador de la Hispanic Society of America, y Ramon Menéndez Pidal, el historiador que ha tratado la figura del Rodrigo Díaz con más pasión, tanto lo amaba que recorrió el Camino del Cid en su Luna de Miel (también le acompañaba su esposa).
La Comunidad burgalesa, Patria Chica del Cid, fue la pionera en abrir un tramo de 18 kilómetros, a la que finalmente se sumaron las otras siete provincias que lo componen. El protocolo firmado en el Monasterio de San Pedro de Cerdeña, en Burgos, dio forma al Consorcio Camino del Cid.
Tramos en los que se divide el Camino:
El Destierro: recorre el paso del Cid por Castilla la Vieja y León, camino de su destierro. Va desde Vivar hasta Atienza.
Tierras de Frontera: Discurre por antiguos territorios musulmanes en los que el Cid comienza a imponer su ley. Va desde Atera (Zaragoza) a Cella (Teruel).
La Conquista de Valencia: Cella esperó a Rodrigo Diaz de Vivar a quienes desearon unirse en sus huestes para la Conquista de Valencia. Desde Cella (Teruel) a Valencia.
La defensa del sur: un recorrido histórico que sigue las rutas defensivas de castillos que nos conduce a Orihuela, el lugar más al sur en el que el Cid logró imponer sus dominios.
Además dentro del camino hay circuitos circulares con identidad propia: el anillo de Gallocanta (el Alurad citado en el Cantar), Montalbán (zona de pillaje del Cid), el Maestrazgo, Morella y la Taifa de Valencia (Xativa y Peña Cadiella).
Carlos de Lorenzo

















Personaje de leyenda que nos permite tener una figura española y que no hemos sabido aprovechar, se repite la máxima de ” que buen vasallo si tubiera buen señor “