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Exclusiva / Arqueología
Los restos de la expedición de Hernando de Soto vuelven a casa |
5 agosto 2012 |
“E comimos gallina e otras legumbres”. Tamaña apreciación es de Bernal Díaz del Castillo, el gran cronista-soldado de la Conquista de América. Gente de armas de este calibre comandó Hernando de Soto (1500-1542); capitanes esforzados y de barba echada al hombro. Tan duros eran que la carne de pollo les parecía verdura.
Hace un mes se anunció que los restos de la fatídica expedición del Conquistador Hernando de Soto habían brotado de la tierra en Florida. La Aventura de la Historia, que notificó del hallazgo, ha estado en contacto con el arqueólogo Ashley White, que descubrió los restos de la acampada de los españoles en su propiedad del Condado de Marion, Florida. White, ha informado puntualmente del proyecto, y ha manifestado la intención, altruista, de donar los restos al pueblo de España, tal y como ha quedado reflejado en una carta mandada por la Emabajada norteamericana al Ministerio de Exteriores, a la que ha tenido acceso La Aventura de la Historia.
Los trámites para que los objetos desenterrados en suelo extranjero crucen fronteras son complicados, y en Exteriores no se han querido pronunciar. Sin embargo, el Museo Arqueológico Nacional, ha confirmado que se han dado los primeros pasos, y el señor White nos ha brindado la carta en exclusiva. Si el protocolo no interfiere en la buena voluntad, todo indica que más tarde o más temprano los restos de estos aventureros volverán a España con honores
La campaña de De Soto fue, desde el principio, un despropósito. En total sumó más de 1000 hombres, 220 caballos y 29 sacerdotes, la más preparada que jamás envió España a tierras americanas. Y, sin embargo, la expedición fue un cumulo de crueldades, inclemencias y calamidades. En Florida no había oro, pero si muchos mosquitos y pantanos. Además, los indios les eran hostiles, después de que Pánfilo de Narváez hollara esas tierras. Después de recorrer prácticamente todo el sudeste americano, De Soto murió a orillas del Mississippi, preso de la fiebre y tras sufrir durante cinco agónicos días.
El arqueológo Ashley White nos ilustra sobre los pormenores del hallazgo arqueológico:
¿El descubrimiento de los restos de la expedición ha cambiado el trayecto planteado por los académicos?
Si, casi definitivamente. Los autores de Hernando de Soto y los indios de Florida, Charles Hudson de la Universidad de Georgia y el Dr. Jerry Milanich de la Universidad de Florida, plantean en el capitulo IV la hipótesis de dos rutas posibles: una por el norte a través del condado de Marion y otra a través del condado de Alachua. No había pruebas que probaran ninguna. El descubrimiento de los restos en mi propiedad, claramente indica que tomó la ruta del Este, pasado el Lago Orange. Aun más, establece que el pueblo de Potano mencionado prominentemente por los antiguos cronistas estaba al Sur del Lago Orange, no en el Oeste. Cuando te topas con una evidencia arqueológica tan evidente como esta, ayuda a corregir todas las posibles rutas elaboradas por estimación.
Se sabe que exploró al menos seis Estados, pero algunos expertos creen que hasta diez: Florida, Georgia, Carolina, Tenesse, Missisipi, Arkansas, Luisiana y Tejas. En total un viaje de 4000 millas. Se puede argumentar que es uno de los eventos más importantes de la historia de Estados Unidos, y el más importante del Sudeste. De Soto fue el primer europeo que exploró la vasta región del Sur de Estados Unidos. Fueron los primeros europeos en cruzar el Mississipi en 1542, y justo ahí murió De Soto.
¿Cuál ha sido el proceso arqueológico desde que en el 2005 una serie de huracanes y tormentas revelara los primeros vestigios?
El primer paso es el buen uso de instrumental que penetre la capa del suelo. Esto implica el empleo de un radar potente que mapee las estructuras bajo tierra, y localice objetos de metal. Estos indicios señalaron que el material era de origen español. Una vez establecido la presencia de objetos bajo tierra, se ha impuesto un sistema de estudio arqueológico desde el 2005. Hemos recuperado incluso objetos de esas áreas que datan del 12.000 a.C. [Recordemos que los primeros nativos americanos cruzaron el estrecho de Bering desde Siberia hace 15.000 años].
¿Cuál fue descubierto primero? ¿Los restos de la expedición de De Soto, o la iglesia franciscana de Buenaventura, sesenta años posterior?
Las ruinas de la misión franciscana fueron descubiertas en 2005. Los documentos históricos fechan el establecimiento de la iglesia el 14 de julio de 1607, el día de Buenaventura. Sin embargo, los restos de la expedición de Hernando de Soto no se han descubierto cerca de San Buenaventura de Potano. Este es un yacimiento arqueológico muy amplio. Los vestigios de De Soto están a 200 metros de distancia. En la arqueología usamos el contexto, que es la relación entre el artefacto y la ubicación conocida, en tres dimensiones. Incluso aunque los objetos se hallaran en la zona de Buenaventura habríamos sido capaces de determinar en que año se abandonaron. Todos los objetos de De Soto zona anteriores a 1539.
Actualmente hay una información muy limitada acerca de las misiones españolas confirmadas del siglo XVII, y su orientación parece no seguir ningún patrón. Excavaciones ulteriores en sitios de misiones y la habilidad para definir que estructuras están presentes será la única manera para confirmar su orientación.
Los restos de la misión de Buenaventura parecían no estar orientados en ninguna dirección en concreto, por ejemplo frente a un río o mirando a la pradera. Los españoles son conocidos por dividir sus parcelas de tierra en lo que se ha conocido como el sesgo español, en un ángulo de 45 grados. Pero estos rectángulos no parecen estar orientados en ninguna dirección en concreto.
La evidencia de agujeros rectangulares intramuros sigue los diseños se las iglesias españolas aisladas. El edificio de 11 metros x 19 incorpora la “vara” como los demás restos de iglesias españolas del siglo XVIII. Todavía no se han encontrado enterramientos en el subsuelo.
¿Cuál es el futuro proyectado para los restos hallados?
Hemos decidido regalar la colección a la gente de España. Queremos que vayan al Museo Arqueológico Nacional. La Embajada de Estados Unidos, con Kate Marie Byrnes al frente, se ha puesto en contacto con Alberto Carnero Fernández, perteneciente al Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación. El Museo de Arte de Apletton exhibirá primero los objetos descubiertos en Florida de una de las nuevas expediciones al Nuevo Mundo. Esta colección de objetos del siglo XVI nunca expuestos incluye cuentas de cristal fabricadas en Italia en 1500, así como la colección más grande de monedas de la época encontradas en suelo continental americano.
La colección incluye monedas del Rey Fernando e Isabel. Las piezas de armadura encontradas se fabricaron en tiempos del rey Enrique IV (1471-1474), las más antiguas de Estados Unidos. La exhibición se hará con correlación al 500 aniversario de la llegada de europeos a Florida, y coincidirá con la visita del Rey Don Juan Carlos y la Reina Sofía para conmemorar el rico legado español y su diversa historia cultural a lo largo del 2013.
¿Qué necesidad tenia Hernando de Soto de volver a las Américas siendo un hombre millonario? ¿Era la fiebre del oro? O quizás ambicionaba la gloria?
Es una gran pregunta. No es raro oír hablar a la gente del aspecto violento de la entrada de los europeos en el Nuevo Mundo, pero es importante recordar que era 1539 y las personas en Europa eran tratadas de forma similar. El Viejo Mundo era un lugar peligroso, incluso en los viajes de una jornada podías sufrir el ataque de bandidos en España, y había partidas de corso norteafricanas prestas a capturar prisioneros y a matarlos. Europa era en esa época un area muy boscosa y De Soto y su gente estaban acostumbrados a viajar por esos lares.
Él ya había conseguido la fortuna y la gloria, por eso creo que siendo de Extremadura era su sangre lo que le hacia marchar en busca de una vida mejor. Leyendo los tres primeros diarios de su día a día y la cuarta de segunda mano (Hernández de Biedma, Elvas, y Rodrigo Rangel y la versión romántica de Garcilaso de la Vega) uno empieza a entender que era un individuo que planeó cuidadosamente su aventura. Sus hombres le tenían en buena consideración y estaba siempre al frente en la batalla. Es extremadamente difícil comprender lo que estos jóvenes españoles se enfrentaban todos los días.
El 26 de julio la expedición de De Soto entró en el pantano que bordea el río Withlacooche, en Florida. Los aborígenes emboscaban continuamente a De Soto y en su avance arrojaban flechas y luego se retiraban. Luego los hombres intentaban cruzar la negra ciénaga nadando con el agua al cuello a causa de la pesada impedimenta. Canoas repletas de nativos aparecían desde todas direcciones, lo que es descrito como una campaña de terror y de guerra psicológica. Capturaban y descabezaban a los soldados, y cuando los españoles enterraban los cadáveres, los indios los desenterraban de noche. El ejército amaneció viendo a horribles pájaros de colores comiéndose a sus camaradas, que habían sido cortados en pedazos y colgados de los arboles. Animo a todo el mundo a que lea los jornales de ese largo y demencial viaje, y verá todo con más claridad.
Carlos de Lorenzo
















Ya era hora que algun norteamericano valore el valor y la gallardia de nuestros antepasados ,que hallanaron el camino a franceses e ingleses siendo estos vistos como heroes y nuestros antepasados como villanos.
Espagna tiene el deber y el honor de recibir cual heroes a los hijos de las Espagnas que dieron sus vidas por la gloria de di_os y su patria,que es la nuestra.
Es un detalle que honra al arqueólogo Ashley White, devolver los restos a su patria.
Hola,
¿como consigo esos diarios?
Gracias y un saludo
Ashley White se refiere a los textos de Hernández de Biedma, Elvas, y Rodrigo Rangel y en menor medida, por ser de segunda mano, de Garcilaso de la Vega
excelente y esclarecedor artículo.
Ciertamente honra al arqueólogo donar los restos a España, pero los restos deberían quedarse en un museo en Florida, muy mal tiene que estar la ley estadounidense si permite sacar esos restos del país. Que pensaríamos nosotros si un arqueólogo pudiese donar al Líbano los restos fenicios encontrados en Cádiz. En caso de que finalmente vengan a España deberían ir al museo de América, en el Museo Arqueológico Nacional tienen poca cabida, al menos tal como estaba dispuesta la colección antes de la reforma.