Era como si fuera un linchamiento, los carnívoros no escuchaban ni una nota de mi música. Eran locos, borrachos, y llenos de odio. Pero mi Butterfly no se muere, es la opera con más profundo sentimiento e imaginación que he creado”. La noche del 17 de febrero de 1904, el público del teatro de La Scala de Milán abucheó y pateó el estreno de la ópera en la que Giacomo Antonio Domenico Michele Secondo María Puccini (Lucca, 1858 – Bruselas, 1924) había puesto más estudio y atención.
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