José Luis Corral: “Carlos V es el último monarca que encarna todavía valores propios de la Edad Media»

El historiador y novelista aragonés ha publicado la entrega final de su trilogía sobre los Austrias, que abarca desde la muerte de Isabel de Portugal en 1539 hasta el fallecimiento del emperador en Yuste en 1558.

José Luis Corral en el Monasterio de Yuste. Foto: Carlos Ruiz B. K.

Que la novela histórica es el género literario más en boga en la actualidad en España no es solo una percepción, es un hecho: uno de cada cuatro libros que se vendieron en 2018 en nuestro país pertenecía a este probablemente difuso pero cada vez más asentado nicho creativo, y de mercado, que indudablemente, como resulta evidente, ha conectado con el gran público. Y uno de los autores que más ha contribuido a esta constatable realidad es, sin duda, el historiador y novelista José Luis Corral, autor de El dueño del mundo, la entrega final de su trilogía sobre los Austrias, iniciada con El vuelo del águila (2016), un relato del último periodo de Fernando el Católico y la llegada a España de la dinastía de los Habsburgo, y seguida por El tiempo en sus manos (2017), sobre los veinte primeros años del reinado de Carlos V.

“Este tercer volumen se inicia en 1539, en el momento en que el emperador se encuentra sumido en la tristeza por el fallecimiento de su esposa Isabel de Portugal, y finaliza con su muerte en el monasterio de Yuste, adonde se retiró en 1556 después de haber abdicado el año anterior en su hijo Felipe II y en su hermano Fernando I”, explica José Luis Corral.

Portada de «Los Austrias. El dueño del mundo» (Planeta), de José Luis Corral.

Así, un tono crepuscular envuelve de forma casi inevitable toda la atmósfera de la novela, en la que el autor va presentándonos los episodios más trascendentales de esta etapa del gobierno de Carlos V, marcada por el regusto amargo de tener que aceptar que, a pesar de ser el hombre más poderoso del mundo, las dinámicas históricas de su tiempo estaban fuera de su control. “Carlos V es, para mí, el último monarca medieval –afirma Corral– y encarna una serie de valores que son típicos del fin de la Edad Media, como la continuación de la lucha contra el islam y la idea de conseguir la unidad de la cristiandad, razón por la que le resultan tan inaceptables las propuestas reformistas impulsadas por Lutero, y por eso, al final de su vida, tiene un profundo desasosiego y una íntima sensación de fracaso, porque ve que políticamente el mundo es todo lo contrario a lo que había imaginado, a pesar de haber luchado por su idea con tanto empeño a lo largo de toda su vida”.

Desde el punto de vista de la construcción literaria, el libro se amolda a la ya clásica “fórmula magistral” que tanto éxito y rédito ha reportado al novelista e historiador aragonés desde aquellos ya lejanos tiempos en que publicó El salón dorado (1996), su primera obra de ficción. “En aquella novela –rememora el autor– ya marqué algunas pautas de lo que era hacer ficción en la historia, que después han seguido muchos de los historiadores-novelistas más importantes de nuestro país, y que se podrían resumir en el hecho de utilizar el recurso de un personaje inventado y colocarlo en el desarrollo histórico de los hechos, sin que, eso sí, ni chirríe en su interacción con los personajes reales ni, por supuesto, modifique la historia, es decir, que de alguna forma la ficción no se ‘coma’ la historia”.

Y todo ello, claro está, a partir de una amplia e imprescindible documentación sobre los hechos históricos y, especialmente, sobre cómo era la vida cotidiana en aquel tiempo, desde el utillaje doméstico a las armas, los conocimientos médicos o los usos y costumbres sociales y la mentalidad de la época, para poder construir con precisión dentro de la novela lo que el autor denomina “recreación arqueológica”. “Es muy importante para dar verosimilitud al conjunto de la narración no solo ser fiel a los hechos históricos, sino saber entender los valores que tenía la sociedad de la época para no caer en el presentismo y evitar realizar juicios sobre los personajes a partir de nuestra mentalidad actual, lo cual es un error en el que suelen caer muchos autores de novela histórica, y también historiadores”.

Francesc Fabrés Saburit

* Artículo publicado en La Aventura de la Historia, número 249.

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