Para ganar batallas en un conflicto bélico es necesario, entre otros aspectos, contar con un ejército cuantioso y bien preparado, disponer de suficientes armas y munición, y diseñar una estrategia que permita a las tropas pelear con garantías. Pero tan decisivo como los soldados o las balas resulta descubrir los planes del enemigo y manejar la información obtenida con eficacia. Si es posible, además, sin levantar sospechas. Es ahí donde entran en juego los servicios de inteligencia de las partes enfrentadas. Y la guerra civil española ejemplifica de maravilla su importancia.
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