Cuando un antiguo romano pensaba en España, le venían a la memoria sus famosas minas de oro, sus veloces caballos y la riqueza de sus campos. Claudio Claudiano, poeta del siglo IV, añadía que España también podía enorgullecerse por ser patria de grandes emperadores y mujeres valerosas. Entre éstas, afirmaba, sobresalía Serena, sobrina de Teodosio. Claudiano era un poeta cortesano, protegido por la misma Serena, pero tenía razón: Serena fue un personaje destacado en la historia del Imperio romano y sólo la desgracia política ha borrado su memoria.
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