Ignaz Philipp Semmelweis (1818-1865) es una de las páginas negras de la historia de la medicina. No solo descubrió que el lavado de manos de los médicos con una solución de cloro evitaba muertes en las mujeres que acababan de dar a luz y que con frecuencia padecían fiebre puerperal, sino que por primera vez aplicó la comprobación estadística a sus hallazgos. Pero fue rechazado por la medicina oficial y acabó demente.
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