Arno Schmidt (1914-1979) nunca disimuló que se tenía por un genio. Esta convicción, que en otros escritores apenas habría sido un gesto de inmodestia, tomó en su caso la forma de un sacrificio extremo. Arno Schmidt se consagró hasta la extenuación a la responsabilidad de la literatura. Convendría matizar. Se consagró a un tipo particular de literatura, la suya propia, una de cuyas características es la dificultad de comprensión.
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