Escojo el personaje de Don Juan de Austria por dos razones: en primer lugar, por haber sido, durante toda mi vida, espejo y acicate en el desarrollo de mi existencia; y en segundo término, por ser la persona más conocida en el mundo con la palabra “bastardo”, palabra que he sufrido encima de mí contínuamente, con obsesión, por el enfoque que la humanidad ha hecho de ella (ilegítimo, indigno, sin nobleza y, naturalmente, hijo de …), siendo una palabra inventada en el siglo XIII (primer conocimiento en la Crónica General de Alfonso X el Sabio, 1252) para dar nombre a la descendencia de Reyes, ya que en aquel tiempo, por diversas circunstancias médicas, algunas reinas no podían tener hijos y dar herederos.
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