Con la apertura, desde hace ya casi cuarenta años, de los antiguos archivos soviéticos, los historiadores rusos y extranjeros han podido desarrollar una amplia investigación sobre la historia de la URSS en general y, en particular, sobre los capítulos más oscuros del estalinismo. Particular atención han recibido las grandes purgas que sacudieron la Unión Soviética entre 1937-38. Se han aclarado muchas cosas, han surgido nuevas incógnitas y quedan por dilucidar otras. Es lo que ocurre cuando se abordan las dimensiones ocultas de los fenómenos históricos: al entrar en las fuentes primarias se aprende más, pero nunca lo suficiente. La reconstrucción del pasado no es nunca una tarea fácil. En el ámbito de este artículo los temas estrella, o al menos aquellos que considero tales, son tres: las dimensiones, sus razones y la identificación social de la mayor parte de las víctimas.
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