Para entender lo sucedido en aquel Septiembre Negro de 1970, que supuso una de las primeras grandes crisis internas del mundo árabe, hay que remontarse a la guerra árabe-israelí de 1948. Como consecuencia de la misma, los territorios de la orilla occidental del río Jordán, la actual Cisjordania, pasaron a depender de Jordania (entonces Transjordania). Una medida que ampliaba la extensión del reino hachemí, pero que al mismo tiempo le provocaba un serio desequilibrio demográfico y, sobre todo, político. Entre los palestinos que huyeron a Jordania desde los territorios bajo soberanía israelí, los de Cisjordania y los que ya vivían en el país, sumaban dos terceras partes de su población total.
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