Es casi imposible imaginar París sin la Torre Eiffel, porque en algo más de cien años su silueta ha logrado ser la imagen de una ciudad que cuenta con un importante patrimonio de otras épocas: Nôtre Dame, la Sorbona, el Museo del Louvre, los Inválidos, el Panteón, la Plaza de la Concordia con la Asamblea Nacional y el templo de La Madeleine, Les Halles, las estaciones de ferrocarril, la Ópera Garnier, el arco de Triunfo de l’Etoile, etc.
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