José Aparicio e Inglada pintó en 1818 El hambre de Madrid, una alegoría histórica dentro del periodo de exaltación patriótica que siguió a la derrota y expulsión del territorio nacional de las tropas napoleónicas y subsiguiente exaltación del rey Fernando VII. Durante la Guerra de la Independencia, en los años 1811 y 1812, la población de Madrid padeció una hambruna tremenda. El cuadro muestra, en un interior noble venido a menos, una escena en la que un grupo de famélicos madrileños antepone su orgullo patriótico a su hambre, rechazando, como en una nueva Numancia, el pan que les ofrecen los soldados franceses.
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