
Claves: El 28 de octubre de 1956 se produjo la primera emisión televisiva en España. Apenas había trescientos receptores en todo el país, por lo que muy pocos españoles pudieron verla. Pero, a mediados de los años sesenta, la televisión ya se había convertido en un poderoso medio de masas. Ocho especialistas abordan su evolución durante el franquismo y la democracia y su importancia para la comunicación política.

El 28 de octubre de 1956 arrancaron las primeras emisiones regulares de televisión en España. Desde comienzos de la década se habían llevado a cabo diferentes retransmisiones experimentales. Pero no fue hasta aquella tarde de domingo otoñal cuando los escasísimos españoles que contaban con un televisor en sus hogares –unos trescientos, localizados fundamentalmente en Madrid– pudieron disfrutar de su programación.
Con muy pocos medios y mucho voluntarismo de sus trabajadores, aquella televisión a la que el régimen franquista apenas prestó inicialmente atención –el primer discurso de Navidad de Franco no se emitiría hasta años después– se transformaría poco a poco en el mayor medio de comunicación del país, convirtiéndose en un codiciado campo de batalla político y marcando la vida cotidiana de la sociedad durante las décadas siguientes.
Ocho especialistas abordan en el dossier que publicamos este mes la evolución de la “pequeña pantalla” en estas siete décadas y los programas-hito que a lo largo de ese tiempo cohesionaron el imaginario colectivo de los espectadores.

Un artículo sobre el septuagésimo aniversario de la revolución húngara y un análisis sobre la situación de Ceuta, Melilla y el resto de los territorios españoles en el norte de África completan, entre otros muchos temas, el ejemplar.
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