Arthur de Gobineau nació en Ville d’Avray, cerca de París, en 1816, hijo de una familia de la baja nobleza que no se resignaba a perder los privilegios aristocráticos. Gobineau, como otros legitimistas que defendían la vuelta de la monarquía, creían que el mundo tenía un orden natural y que los hombres no deberían estar mezclados. Cada raza debería estar en su lugar, y también cada clase social. Su ideología era el llanto por un mundo desigual y justo, que supuestamente habría existido en el pasado y que habría desaparecido con la modernidad y la Revolución francesa.
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