Han transcurrido 265 años desde que el naturalista sueco Carl Von Linné (1707-1778), conocido en castellano como Linneo, publicara el 24 de mayo de 1753 el primer volumen de su Species plantarum. En este libro, que sería editado originalmente en dos volúmenes en Estocolmo, poniéndose a la venta el segundo en el mes de agosto del mismo año, recogía todas las especies de plantas, cerca de seis mil, conocidas por el propio Linneo, uno de los mayores especialistas en botánica en aquellos momentos. En vida del científico sueco aparecerían una segunda y una tercera edición, en 1762-1763 y en 1764, respectivamente, con correcciones y material complementario, y más adelante saldrían a la luz nuevas ediciones.

La importancia de esta obra en la taxonomía botánica radica en que el sistema de clasificación propuesto por Linneo permitía una identificación fácil de las plantas, ya que la determinación del ejemplar iba acompañada de una denominación basada en una nomenclatura binomial, esto es, dos nombres que hacían referencia al género y a la especie. El sistema de clasificación de Linneo agrupaba las plantas en especies, géneros, órdenes y clases, estableciendo al mismo tiempo las diferentes categorías taxonómicas o grupos de organismos emparentados. Previamente, antes de publicar el Species Plantarum, Linneo había recorrido un intenso camino como naturalista de campo, primero en su Suecia natal, y posteriormente como especialista botánico en distintos centros científicos europeos, forjándose un nombre como científico sistemático en la Europa del siglo XVIII.

Hijo de un pastor luterano, Linneo nació en Rashult (Suecia), en 1707. Tras realizar estudios primarios y asistir a la escuela secundaria, se matriculó en la Universidad de Lund, en Scania, para iniciar sus estudios de medicina. En los meses que estuvo allí fue tutelado por el conocido médico Kilian Stobaeus. Linneo aprovechó para formarse estudiando los libros de la biblioteca de Stobaeus y las vitrinas que este poseía en su gabinete de curiosidades, con multitud de ejemplares de minerales, conchas, aves y plantas prensadas. De Lund pasó al año siguiente a la Universidad de Upsala para continuar con sus estudios de medicina, donde también aprovechó para visitar con frecuencia el jardín botánico universitario. Durante su estancia en Upsala entró en contacto con otros naturalistas como Peter Artedi, Olaus Celsius y Olof Rudbeck.

Linneo, con el traje que usaba para recolectar plantas en Laponia, por Martin Hoffman.
Linneo, con el traje que usaba para recolectar plantas en Laponia, por Martin Hoffman.

En 1732 consiguió una ayuda económica de la Real Sociedad de Ciencias de Upsala para hacer un viaje de exploración a Laponia y estudiar los recursos naturales de esta región. Fruto de sus actividades en Laponia fueron el diario de su viaje, Iter lapponicum (1732), y la descripción de los centenares de plantas incluidos en su Flora lapponica (1737).

Tras regresar en 1733 a Upsala, emprendería posteriormente un viaje a Falun, un importante centro minero. Exploró esta región sueca, interesándose en aspectos relacionados con la economía y la historia natural. Estando en Falun recibió la propuesta de acompañar a su antiguo compañero Claes Solberg a Holanda. Así, en febrero de 1735, partió de Suecia y, durante tres años, efectuó un pequeño tour europeo, en el que entró en contacto con importantes colegas científicos, algo que resultó fundamental para su consolidación como experto naturalista.

Contactos en Ámsterdam

Por ejemplo, en Ámsterdam Linneo conoció a Johannes Burman, director del jardín botánico, y a Albert Seba, boticario que poseía una notable colección de curiosidades naturales. Burman le ayudó en la publicación de dos libros, Fundamenta Botanica (1736) y Bibliotheca Botanica (1736), en los que Linneo expuso su idea relativa al sistema de clasificación botánica.

En Leiden, Linneo contactó con Herman Boerhaave, catedrático universitario de medicina y botánica, y con su discípulo Johan Gronovius. Gracias a este último pudo publicar su Systema naturae (1735), un manuscrito que se había traído de Suecia en el que, en apenas unos pocos folios, presentaba su nuevo sistema para clasificar los tres reinos de la naturaleza. La décima edición se publicaría entre 1758 y 1759, y está considerada el punto de partida de la nomenclatura zoológica.

También fue en Holanda donde Linneo conoció a George Clifford, un financiero anglo-holandés, director de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, que se convertiría en su benefactor. Clifford tenía en una casa de campo a cinco millas de Haarlem, en Hartekamp, un impresionante jardín, diseñado con paseos, setos, estatuas, estanques con peces, laberintos, invernaderos, etc., con animales exóticos traídos de la India y África, junto con una enorme variedad de plantas del sur de Europa (España, Francia, Sicilia o las islas griegas), además de ejemplares procedentes de Asia, África y América. Linneo permaneció dos años al servicio de Clifford y llevó a cabo una catalogación de las plantas del jardín, publicada con el título de Hortus Cliffortianus (1737).

Ilustración de la obra Hortus Cliffortianus, de 1737.
Ilustración de la obra Hortus Cliffortianus, de 1737.

En 1736, Linneo realizó un viaje a Inglaterra, visitando en Londres a Hans Sloane, presidente de la Royal ­Society y, en Oxford, a Johann Jacob Dillenius, profesor de botánica en su universidad. Tras regresar a Holanda, se trasladó a Leiden, publicando en 1737 obras como Critica Botanica, Genera Plantarum y Classes Plantarum. En el invierno de ese año Linneo se dirigió a París, donde conoció a los Jussieu, una familia de botánicos, y recorrió el Jardin du Roy, siendo nombrado miembro correspondiente de la Academia de Ciencias de París.

En junio de 1738 Linneo volvió a Suecia, estableciéndose como médico en Estocolmo. Más adelante consiguió un puesto como docente de mineralogía y botánica en la Escuela de Minas. Tras llevar a cabo un viaje por las islas bálticas de Öland y Gotland, fruto del cual sería su obra Ölandska och Gothlänndska Resa (1745), en 1741 fue nombrado catedrático en la Universidad de Upsala. Su discurso inaugural en el paraninfo de dicha universidad trató sobre la necesidad de efectuar exploraciones dentro del territorio patrio, algo que él ya había puesto en práctica anteriormente. Relacionado con esto, Linneo se preocupó por inventariar la flora y fauna suecas, y el resultado fueron sus libros Flora Suecica (1745) y Fauna Suecica (1746).

Linneo impartió unas sólidas clases de botánica en la Universidad de Upsala, organizando herborizaciones por los alrededores y reordenando el jardín botánico universitario, cuyo catálogo publicó, el Hortus Upsaliensis (1748), y dirigiendo a sus alumnos tesis de historia natural, cuyas disertaciones aparecerían publicadas en varios tomos bajo el título Amenidades académicas Amoenitates academicae (1749-1769)–. Varios de sus discípulos constituirían lo que se conoce como apóstoles de Linneo. Recorrieron una parte del mundo recogiendo, determinando y enviando ejemplares y semillas nuevas y exóticas a su maestro, para que este pudiera ampliar el catálogo de plantas conocidas. Uno de ellos fue Pehr Löfling, cuya llegada a España en 1751 supuso la primera toma de contacto directa de los naturalistas hispanos con el sistema linneano. Löfling partió en 1754 en la expedición de Límites al Orinoco, falleciendo en Sudamérica apenas dos años después.

Linneo, desde su cargo de catedrático universitario en Upsala, realizó una intensa labor para diseñar un gran sistema de clasificación que abarcara los tres reinos de la naturaleza. Así, las reglas que debían regular su método quedaron establecidas en su obra Philosophia Botanica (1751) y, dos años después, en 1753, en su Species Plantarum, obra con la que culminaba y materializaba su ambicioso proyecto.

Primera doble página de "Species Plantarum", obra cumbre de Linneo.
Primera doble página de “Species Plantarum”, obra cumbre de Linneo.

El Species Plantarum de Linneo recibió críticas elogiosas, como la que publicó el botánico inglés William Watson en el Gentleman Magazine de diciembre de 1754. En esta reseña se alababan las excelencias del trabajo que, en opinión de Watson, sería recibido por los botánicos, particularmente por aquellos que habían estudiado el sistema Linneo, como la obra maestra del naturalista más completo que el mundo hubiera visto.
Respecto al método, la nomenclatura y la clasificación instaurados por Linneo, hay que decir que el naturalista sueco fue el primero que aplicó de manera intencionada la nomenclatura binomial en zoología y botánica. Estableció nombres latinos o latinizados válidos internacionalmente para miles de especies animales y vegetales, añadiendo descripciones o ilustraciones para constatar su empleo.

Nuevo método

La clasificación de Linneo se fundamentó en el uso de caracteres artificiales, ya que, en lugar de considerar un gran número de caracteres asociados, lo que constituiría una clasificación natural, eligió un método en el que se seleccionaban unos pocos para constituir los diferentes grupos. Para ello se apoyó en el número de los órganos sexuales de las flores, esto es, estambres y pistilos. Este sistema de clasificación sexual sería publicado por primera vez en 1735 en el Systema Naturae, y en él Linneo distribuyó las plantas con flor, fanerógamas o angiospermas, en 23 clases atendiendo a sus órganos masculinos, es decir, los estambres, teniendo en cuenta su número, si estaban libres o soldados, y su altura: Monandria, con un estambre, Diandria, con dos, etc. La clase 24 se reservaba para las plantas sin flores aparentes, las criptógamas. Las clases las dividió en órdenes en función del número de pistilos en las flores: Monogynia, si tenían un pistilo, Digynia, si tenían dos, etc. Los órdenes se subdividían a su vez en géneros y estos en especies.

El nombre específico servía para identificar a cada planta y diferenciarla de las demás, ya que la denominación expresaba la diferencia impresa que existía en cada una de ellas. Para poner su obra al alcance de los eruditos y expertos, Linneo empleó en sus libros un latín técnico que provenía del que se había venido utilizando en Europa desde las épocas medieval y renacentista, y que se había formado al tomar vocablos de otras fuentes. Esta propuesta binomial de Linneo es la base de la actual nomenclatura botánica y zoológica.

Francisco Pelayo, instituto de historia del CSIC

*Artículo publicado en La Aventura de la Historia, número 242.

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