Con raíces en el mundo mediterráneo, las villas romanas bajo imperiales fueron una modalidad de establecimientos rústicos. Modelo de sistema económico colonizador, estuvieron sometidas al orden administrativo e ideológico de la metrópoli, como en el caso de La Malena. Para los investigadores, las villae reflejan hoy el grado de romanización de los diferentes territorios. Asimismo representan una fuente inagotable sobre el desarrollo de la Península hace más de 1.500 años, contribuyendo al conocimiento de la arquitectura, la economía y las artes romanas.
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