La Revolución mexicana: tierra, trabajo y laicismo

La Carta Magna de 1917, aún en vigor, recogió las principales demandas agrarias y laborales enarboladas durante la revolución y consolidó al Estado como conductor del desarrollo económico y árbitro de los conflictos sociales. Repasamos la esencia de sus principales artículos

Dossier La Revolución mexicana: tierra, trabajo y laicismo

El Congreso Constituyente de 1916-1917, reunido en la ciudad de Querétaro, realizado por el constitucionalismo, la fracción triunfadora de la Revolución, construyó un nuevo tipo de Estado, un Estado que hizo suyas las principales demandas agrarias y laborales enarboladas durante la Revolución y llevó a cabo la culminación de un proceso que había comenzado en los años postreros del Gobierno de Porfirio Díaz, en el que el Estado fue el eje rector del desarrollo económico y asumió como su responsabilidad la de ser el árbitro de los conflictos sociales.

Portada de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917.

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Felipe Arturo Avila Espinosa
Felipe Arturo Avila Espinosa
Instituto de Estudios de las Revoluciones de México

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