Las fronteras avanzan y retroceden a lo largo de los siglos. Hay países que desaparecen y luego vuelven a emerger. Con la caída de la URSS, Rusia “nació” perdiendo el 20 por ciento de su territorio y casi la mitad de su población. Hoy no hay ninguna nación con más vecinos en el mundo.

Desde su punto más oriental al más septentrional, el gigante ruso limita con Japón y EE UU por mar y colinda, por vía terrestre, con 14 países y dos estados parcialmente reconocidos. Su frontera más extensa es con la hermética Kazajistán; la más corta con la excéntrica Corea del Norte. La más pacífica siempre fue la de Noruega, pero decidir la más conflictiva es difícil de determinar.

El Puente de la Amistad es el único cruce terrestre entre Rusia y Corea del Norte.
El Puente de la Amistad es el único cruce terrestre entre Rusia y Corea del Norte.

Como ya hizo en Sovietistán, un interesante viaje por las cinco exrepúblicas soviéticas de Asia Central, Erika Fatland acierta de nuevo en La frontera al intercalar, de forma amena, rigurosa y original, las experiencias que va viviendo y los testimonios que va recogiendo en cada sitio que visita con los episodios históricos clave de aquellos lugares.

En esta ocasión, la autora recorre la kilométrica frontera rusa desde Asia hasta Europa cruzando por el Cáucaso. A esta región dedica un capítulo especialmente revelador, al menos para quien esto escribe, donde aborda las conflictivas relaciones entre estados, como Azerbaiyán y Georgía, con territorios autónomos de facto y soberanía discutida, como Osetia del Sur o Abjasia. Enclaves con aroma soviético azotados por la guerra, la corrupción y la incertidumbre, palabras que también han viajado a la vecina Crimea y al este de Ucrania. Allí la autora necesitó hasta tres permisos distintos para poder transitarlos.

La República Popular de Donetsk hasta ahora no ha recibido el reconocimiento de la comunidad internacional, ni siquiera de su vecina Rusia.
Manifestantes a favor de la autoproclamada República Popular de Donetsk. Esta joven república separatista se independizó del resto de Ucrania en mayo de 2014, pero hasta ahora no ha recibido el reconocimiento de la comunidad internacional, ni siquiera de su vecina Rusia.

Tras esta experiencia, Fatland no ve aún a los países visitados libres de heridas o cicatrices derivadas de su vecindad con Rusia. Es verdad que el tiempo cura las heridas, pero cuando tu vecino te ha tenido bajo su yugo tanto tiempo, su sombra suele ser alargada.

La frontera. Un viaje alrededor de Rusia

Erika Fatland 

Barcelona, Tusquets, 2021

656 págs., 25 €

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