El conocido como Vaso de los Guerreros de Llíria fue descubierto en el año 1934, durante las excavaciones que el Servicio de Investigación Prehistórica desarrollaba en el poblado ibérico del Tossal de Sant Miquel, la antigua ciudad de Edeta (Valencia). Es, por sus dimensiones y ligereza, un alarde de la alfarería ibérica. Su friso, pintado con seis jinetes y seis infantes, armados con lanzas, falcatas y escudos, le da nombre.

Se desconoce quién realizó la escena, que se completa con otros motivos como flores u hojas, y los talleres en los que se realizó. Pero, por la calidad de su ejecución y composición, está considerada como la obra maestra de la pintura ibérica.

Detalle del Vaso de los Guerreros, Museu Prehistòria de València.
Detalle del Vaso de los Guerreros, Museu Prehistòria de València.

El Museu de Prehistòria de València, que lo custodia, lo muestra ahora en todo su esplendor, tras una reciente restauración. El vaso se acompaña de documentos y fotografías inéditas, entre ellas algunas del día del hallazgo, así como de acuarelas y los calcos originales. Comisariada por Helena Bonet y Jaime Vives-Ferrándiz, la muestra sitúa además la obra en su contexto histórico y analiza las diferentes interpretaciones del significado de su friso, que para unos investigadores representa un desfile o celebración y, para otros, una batalla real o mítica.

En el marco de la muestra (abierta hasta el 25 de marzo), el centro acoge el día 7 de marzo la conferencia Novedades y mutaciones en la guerra de los pueblos íberos en época de Aníbal, a cargo de Fernando Quesada Sanz, profesor titular de Arqueología en la Universidad Autónoma de Madrid y colaborador de La Aventura de la Historia.

Más información: Dossier, el enigma de los íberos (La Aventura de la Historia, número 134). Solicítelo en suscripciones@artduomo.es

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