Tres elementos esenciales para ambientar una road movie: un viejo Chevrolet, una recta interminable y un motel en el horizonte. El viajero requiere descanso y lo encuentra en un pequeño oasis al lado de la carretera. Un destartalado hotel con vistas a un aparcamiento y a una pequeña piscina con forma de riñón. En el tejado, un neón parpadea. La imagen de los hoteles de carretera se encuentra muy tipificada en el cine y otras artes visuales, convirtiéndose en un símbolo de los años dorados norteamericanos. Artistas como Edward Hopper, pusieron sus ojos en esta estampa del asfalto. El motel; un edificio de una o dos plantas con forma de U o L y acceso directo a las habitaciones desde el aparcamiento. Todo el complejo está diseñado para el confort del conductor. Llegas, aparcas, recoges las llaves y buscas la habitación que queda frente al auto.
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