Los soldados combatientes forman una comunidad especial. Y aunque muchos veteranos aparenten despreciar las “cintas y medallas”, por lo general el guerrero aprecia y requiere que se reconozca un esfuerzo brutal que tan a menudo cuesta sangre. Los signos externos de reconocimiento –condecoraciones, insignias o medallas–, cuando se conceden con justicia y no se devalúan por entregarse a no combatientes o con excesiva generosidad, forman un conjunto de iconos que cualquier veterano reconoce y evalúa de un vistazo.
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