Durante la guerra civil americana, el mar fue un escenario menos espectacular, pero seguramente tan decisivo como las grandes batallas terrestres. El propósito del dominio naval nordista era el bloqueo, que tenía implicaciones legales, económicas y militares. Se trataba de ahogar el comercio sudista mediante el cierre de sus puertos, amenazar en todo momento con desembarcos oraidsen su retaguardia y reforzar el papel exterior de los Estados Unidos como potencia capaz de imponer su legalidad comprometiendo la soberanía de la Confederación en sus propias aguas. Pero imponer el bloqueo a lo largo de las 3.500 millas de costas sureñas y cerrar eficazmente centenares de bases navales fue una tarea titánica, si bien solo una docena de puertos contaban con suficiente calado y comunicaciones adecuadas con el interior el país.
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