El crisol de Iberia: Tarteso, el mito que se hizo real

Aunque aún hay incógnitas sobre su origen, desarrollo y final, la arqueología ha demostrado que Tarteso era, al menos desde el siglo VIII a.C., una civilización conformada por indígenas y colonizadores mediterráneos que vivía en el sudoeste peninsular. Arrojamos más luz sobre esta enigmática amalgama de pueblos

DossierEl crisol de Iberia: Tarteso, el mito que se hizo real

En la última década hemos asistido a un verdadero renacimiento de los estudios sobre Tarteso gracias, especialmente, a los significativos hallazgos producidos tanto en su núcleo, el valle del Guadalquivir, como en su periferia geográfica, donde el valle medio del Guadiana está adquiriendo un especial protagonismo.

De lo que no cabe duda es del sensible avance que se ha logrado en el conocimiento de Tarteso que, definitivamente, ha pasado de ser considerado como un mito por buena parte de la sociedad, a una realidad histórica en los últimos años, incorporándose al sistema educativo con un peso cada vez mayor a medida que se van desvelando algunos de los “secretos” de su cultura.

Restos de caballos, cerdos, vacas y perros sacrificados hace 2.500 años en el gran patio de un edificio hallado en el yacimiento del Turuñuelo, en Guareña (Badajoz). La escalinata convierte esta construcción tartésica en algo insólito en el Mediterráneo occidental.

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Sebastian Celestino Perez
Director del Instituto de Arqueología de Mérida del CSIC

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