Restauración Meiji: el fin del Japón feudal

En 1868, Japón ponía fin al sogunato Tokugawa, un régimen caduco que no era ya capaz de solucionar los problemas de sus ciudadanos. Explicamos cómo el enfrentamiento con Occidente obligó al país a salir de su aislamiento y a comprender la importancia de la tecnología para ganar batallas

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En 1868, la Corte se movió y se puso un título que no le correspondía. Tras cerca de un milenio, la residencia de Kioto pasó a Tokio, que cambio su antiguo nombre de Edo, Capital del Oeste. Y el emperador pasó a tener un título que no le correspondía, taikun, que significa comandante supremo, pero sin linaje ni nobleza.

Pueden parecer detalles nimios, pero su significado estaba claro a través de los numerosos códigos de la corte: se asentaba en la ciudad desde donde habían gobernado los shogunes Tokugawa y tomaba el título que se habían asignado para detentar la relación con el exterior. El emperador ahora estaba dispuesto a gobernar mostrando su supremacía.

Tokugawa Yoshinobu, el último shogun, abandona precipitadamente Osaka junto a sus tropas después de perder la batalla de Toba-Fushimi, a finales de enero de 1868. Tras su rendición, entregó el castillo de Edo a las fuerzas imperiales.

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Florentino Rodao
Profesor de Historia Contemporánea, Universidad Complutense de Madrid.

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