Paisanos míos, a los que Bílbilis Augusta engendra en el abrupto monte que baña el Jalón con sus rápidas aguas: ¿no os causa contento la radiante gloria de vuestro poeta? Pues soy vuestra prez y vuestra reputación y fama, y no debe más su Verona natal al sutil Catulo y estaría encantada de que me llamaran suyo”. En el libro décimo de su epigrama, el gran poeta Marco Valerio Marcial anuncia su retorno a sus compatriotas, tras treinta y cuatro años de estancia en Roma, para pasar en su ciudad natal los últimos años de su vida.

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