De entre todas las historias, las de marinos son siempre las más evocadoras. Pero la del navegante John Moore no es una historia cualquiera. No abordó ningún barco, no combatió en alta mar, no descubrió ningún tesoro, no llevó parche en el ojo ni pata de palo. Y su vida conocida siempre transcurrió en tierra firme. Sin embargo, hace más de cien años se convirtió en un personaje mítico en Alicante, donde aún se le recuerda con el sobrenombre del Negre Lloma.
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