El 1 de abril de 1939 terminaba la guerra civil española. El 28 de marzo de 1939 las tropas de Franco entraron en Madrid, tras la rendición sin condiciones de las fuerzas republicanas. En los meses anteriores, los “nacionales” habían lanzado sobre la hambrienta ciudad panecillos envueltos en panfletos que llamaban a la rendición. Al tomar la ciudad, se instalaron puestos en la Puerta del Sol donde repartieron pan y alimento. El franquismo entendió entonces la utilidad del hambre para sus propósitos políticos. Parecía cumplirse la promesa del “Generalísimo” difundida por la propaganda: “Ni un hogar sin lumbre, ni un español sin pan”.
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